El artista rosarino luego de su concierto en Bahía Blanca desembarcó con la última etapa del “SES Tour 2026” en el Estadio Polideportivo, ofreciendo un concierto con repertorio de todas sus épocas, declaraciones de hervor completo y una mejora psicofísica que todos percibieron en el notable creativo oriundo de la “Chicago” argentina.
(Mar del Plata – Especial para Noticias 1440 – Domingo 04 de Septiembre de 2026) Hace apenas 9 grados mientras la gente abandona el Estadio Polideportivo y nadie se queja del “superniño” que demora la lógica llegada de la primavera, un desfile a pocos metros de la Avenida Juan B. Justo plagado de miles de caras de “felíz cumpleaños” después de lo que acaban de ver en el complejo destinado a recitales en la ciudad. La música es maravillosa y si hace bien, con pasión y destreza, es mucho más que música. Ésta fue la declaración que le obsequió Fito Páez a los 6000 asistentes sobre el desenlace de su excelente recital en Mar del Plata, un sentimiento perceptible durante todo el espectáculo, trasluciendo que quienes se acercaron a verlo en esta segunda velada del “Sale el Sol Tour 2026” son sus “fuerzas armadas del amor”. Está claro que esa nomenclatura es muy afortunada al pensar que en cientos de de los presentes, está la necesidad de transformar a una fuerza armada en símbolo de la defensa y nó en la inminencia de un temible peligro.
La mayoría presente en el estadio costero pertenece a una generación que sobrevivió con miedo, asumiendo que su vejez presente pueda dar cierta lucidez, en el mejor de los casos, pero alejándola de la energía. Esas personas que ya no son aquellos jóvenes que hace tres décadas acompañaron al artista, se movieron con la facilidad de un elástico con el anfitrión, aquél flacucho con pelo largo y enrulado que deslumbraba en la recordada carpa del Súper Domo. Acompañado por una numerosa banda que incluye a Diego Olivero, Gastón Baremberg, Juan Absatz, Carlos Vandera, “Emme” Vitale, Juan Barone y los “Sudestada Horns”, Fito enfundado en un encandilante traje rojo eléctrico arrancó su performance algo cercano a la puntualidad ante un Islas Malvinas lleno y expectante, que apenas se apagaron las luces estalló en miles de gritos de emoción. Lo que vendría pocos instantes después sería una andanada de temas legendarios y más recientes, coreados por todo el público en sus distintas edades. El rosarino abrió con “Y si Disney despertase” y “Las fuerzas armadas del amor”, poniendo en temperatura muy ascendente el clima ahí adentro.
El banquete que dispuso el cantautor santafesino no se privó de nada, y así llegaron “11 y 6”, “Tráfico por Katmandú”(en su versión 2023) y “Muchacha”, tras lo cual el anfitrión activó retrocohetes para tocar “Lejos en Berlín”, la reciente “Shine” y el single “Hazte fama” para desembocar concreto en una interpretación más que sentida de “Al lado del camino”, solo con su piano, canción que resume, desde hace mucho tiempo, lo que han sentido quienes superaron hace rato los 50, o los 60, sin olvidar que para solucionar una problemática típica de ese ámbito deportivo mutado a venue de shows, concretó un gran arreglo de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, ecualizando a sus acompañantes sin cortar ni alterar un segundo la música, porque el Polideportivo suele tener fallas de sonido y ayer no fue la excepción, primeros auxilios sónicos dentro de un show impecable. La gran recta final como era de esperar incluyó clásicos como “El amor después del amor”, “La rueda mágica”, “Circo Beat”, “Brillante sobre el mic” y “A rodar mi vida”. Páez se hizo su tiempo para agradecer a Mar del Plata y la incluyó en varias canciones, un espectáculo que no tuvo uno sino dos tandas de bises. En ese bloque sonaron “Mariposa technicolor”, “Ciudad de pobres corazones”, “Dar es dar”, “Cable a tierra” y “El diablo de tu corazón”.
Fito, ya con un traje blanco de corte recto, desplegó sus gestos de cariño con la gente en 120 minutos donde ofreció sin titubeos su corazón y recibió muchos, todos. El artista en una de sus tantas alocuciones le pidió a la gente que se desconectara del “feed” y que volviese a encontrarse en las calles, en la vida que está más acá de las pantallas, pidiendo respeto. Si bien la organización estuvo muy bien, los accesos perfectamente coordinados, personal que informaba de manera solícita, sí hubo un exceso de celo por parte de algunos securitys, que evitaban, con unos punteros lumínicos verdes y algún gesto, que cualquiera se pusiera de pie para aplaudir. Nada más que eso. Cualquier entusiasmo, propio de un show de rock, de Argentina o de las antípodas, fue cercenado por algún puntero láser. Y Páez se hartó. En nombre del público y seguramente consciente de que muchos, como él, sufrieron tiempos horrendos en los 70. La mayoría de las críticas, casi todas de quienes no estuvieron ahí en estadio, incurrieron en un error: nadie se paró en butacas, no había butacas, había sillas. La gente quería aplaudir de pie, sobre el piso de cemento y tampoco nadie quiso adelantarse a su ubicación asignada y ocupar un lugar más caro. El público del artista rosarino no es así. Seguramente, fueron comentarios típicos de la falacia ad hominen, porque no soportan a Fito, lo que significa, a nivel de comienzos del rock en tiempos duros ni su postura política.
Y entonces, como es de esperar, se encarnizan con lo que haga, porque no lo toleran, algo así como no apreciar el “Guernica” porque Picasso era insufrible con sus mujeres o esa destacada imposibilidad de valorar a Chano, desde otro lugar, porque no es simpatizante del partido justicialista. Como desconocer a Leiva porque es rojo, de izquierda. Y al final, una vez que hizo catarsis -catarsis como la hace un rockero, a ver: Fito no es catequista, no dirige un coro de canto gregoriano, aunque podría- arengó a que la gente no se dejara tocar, pidiendo que se pararan, esto no es el Colón. Afortunadamente toda la gente en el estadio siguió sin disturbios, generando un clima humanamente maravilloso, tal vez la razón por la que todos querían estar de pie, bailar, aunque más no fuera en el estrecho margen de lo que mide una baldosa, aunque no la hubiera. La jornada en Mar del Plata había sido meteorológicamente espantosa. Ahora la denominan “ciclogénesis”, por más que la gente la sigue llamando “tormenta” o “temporal”. Ayer a la tarde el clima mejoró y nadie por suerte tuvo que empaparse bajo la lluvia espantosa que azotó todo el día: Fito llegó con sus renovadas “fuerzas armadas del amor” y aún en plena noche, cada corazón sanado pudo sentir que “Sale el sol”, poniendo celosa a la Luna con ese insólito protagonismo. Lo ocurrido no es cuento, por lo menos para la enorme multitud y medios que anoche testimoniaron esa emotiva situación.
Fito Páez – “Sale El Sol Tour 2026” – Sábado 03 de Octubre de 2026 – Estadio Polideportivo Mar del Plata (Lista de temas: 01) Si Disney despertase – 02) Las fuerzas armadas del amor – 03) 11 y 6 – 04) Tráfico por Katmandú (Versión de EADDA9223) – 05) Muchacha – 06) Lejos en Berlín (breve extracto de «Also sprach Zarathustra» de Richard Strauss) – 07 Shine – 08) Hazte fama – 09) Al lado del camino (sólo piano) – 10) La buena estrella / Y dale alegría a mi corazón – 11) Folly Berghet / Nada más preciado para mí – 12) Yo vengo a ofrecer mi corazón – 13) El amor después del amor – 14) La rueda mágica – 15) Circo Beat – 16) Brillante sobre el mic – 17) A rodar mi vida // 18) Sale el sol – 19) Mariposa technicolor – 20) Ciudad de pobres corazones – 21) Dar es dar («Peluca telefónica» Charly García) – 22) Cable a tierra (Solo piano) – 23) El diablo de tu corazón
“Agencia Informativa Noticias 1440” agradece muy especialmente toda la ayuda y colaboración para llevar a cabo esta cobertura de Majo Garufi (Prensa Oficial Show MDP 03-10-2026) y Jimena Arce (Prensa personal Fito Páez). Fotos de show oficiales en Mar del Plata: Guido Adler 2026.
Virginia Ceratto*: Licenciada en Letras Universidad de Mar del Plata – Editora Sección Espectáculos Diario La Capital MDP 1993-2001 / Productora y RRPP del Teatro Auditórium / Fundadora y directora de “La Corte de los Milagros”, compañía de arte e inclusión // Ganadora de los Premios Enrique Carreras, Vilches y Alfonsina, coordinadora en la actualidad del “Club de lectura y felicidad”, un fenómeno literario en crecimiento.
Edición Digital Final: Gabriel Imparato (Editor Noticias 1440)










