“Digger” llegó a las salas argentinas: Una alerta ecologista en un mundo distópico, como gran muñeca rusa de otro contexto mundial

El nuevo film de Alejandro González Inárritu protagonizado por la máxima estrella mundial de Hollywood Tom Cruise alcanzará buena respuesta comercial, pero muy lejos está de ser una obra cumbre, un hallazgo distópico o un meta-mensaje buscando alertar a la sociedad.

 

 

(Capital Federal – Jueves 01 de Octubre de 2026) Promocionada como uno de los films  más importantes de este último cuatrimestre, finalmente el largometraje “Digger” hizo su esperado desembarco en una importantísima cantidad de salas de cines argentinos, nueva realización de Alejandro González Iñárritu que es distribuída por Waner Bros Pictures,  estreno cinematográfico de enorme importancia tomando en cuenta que su protagonista es nada menos que el actor Tom Cruise, probablemente la estrella más importante que tiene Hollywood en los últimos veinte años. El cine, más allá de opinar, seducir, plantear variadas y eclécticas temáticas o tocar hechos de actualidad o de un pasado no muy lejano, busca amén de alcanzar una muy importante respuesta comercial, la difícil tarea de entretener, algo que las películas argentinas, salvo unas pocas y raras excepciones, lograron en los últimos 25 años de insufribles estrenos en los complejos de proyección. El estreno en este jueves de lanzamientos lo tiene al héroe de “Mision Imposible” involucrado de lleno en la nueva producción del sobrevaluado realizador latino Alejandro González Iñárritu, una película que algunos en sus sesudas descripciones señalan como una mezcla de comedia negra y sátira política, una comedia dramática o una original combinación de sátira política, crisis climática y toques de un humor tan particular como insospechado.

 Digger Rockwell, personificado por Tom Cruise, es un multimillonario magnate petrolero que provoca un gigantesco desastre ambiental de efecto catastrófico en el Ártico y Groenlandia. En una de las operaciones de perforación realizadas por su firma, provoca el desprendimiento masivo de un gigantesco iceberg que amenaza con destruir parte de la humanidad. Hasta ahí, la trama se podría encasillar en una película de suspenso y acción, donde los protagonistas intentan solucionar la situación para evitar una tragedia planetaria, pero el objetivo del realizador cinematográfico oriundo de México no parece ser precisamente ese, sino exponer hasta donde las graves inconductas humanas pueden generar una tragedia masiva de resultados no calculados que devendrían en una extinsión total de la vida humana sobre la Tierra, un aspecto temático que han tocado muchas de las millonarias producciones dedicadas en las últimas décadas al cine volcadas a ese género narrativo. La cuestión es que cuando se comunican con este singular magnate multimillonario para avisarle que la grieta provocada durante las perforaciones petroleras abrieron más espacio en el hielo de lo calculado, “Digger”, que está ubicado en su cama con la compañía de un debilitado gato blanco, maneja la inesperada situación sin entender al principio la gravedad que revisten los comentarios de un operario ubicado en la zona ártica de los acontecimientos. Rockwell solo está preocupado por su mascota y amigo felino, que rechaza la comida de una lata que su dueño le ofrece en su meñique untado, como si fuese una pequeña y gentil cuchara humana. A juzgar por sus reacciones, al batallado animalito no parece quedarle mucho tiempo de vida, super mimado por su eterno compañero hogareño.

A esa altura de los acontecimientos, se percibe que existe una enorme crisis de poder. El presidente de los Estados Unidos (John Goodman en una actuación rutilante), se reúne con la cúpula de poder para intentar solucionar la crisis en paralelo a sus constantes charlas con “Digger”, en las que obviamente los cruces verbales están a la orden del día. El empresario petrolero está muy en las antípodas de encarar una solución coherente y la misión de solucionar el conflicto en cuestión se vuelve una misión absurda. El magnate del añejo combustible en lugar de asumir con plenitud y sensatez su culpa, ingresa sin vacilar en un comportamiento tan errático como temerario. Rockwell pierde el juicio y emprende una frenética misión para demostrar que curiosamente él mismo puede convertirse en el gran salvador del mundo, lo que provoca risas nerviosas en el espectador dentro de la sala, hasta que las mismas aparecen con mayor volumen. En muchos momentos, la película asoma como una cautivante parodia sobre el ego, el dichoso cambio climático, la irresponsabilidad corporativa y la mezquindad de los líderes globales, quienes priorizan sus discutidos negociados y acuerdos operativos. En medio de ese caos organizado, el único que parece mostrar resistencia ante tanta locura y egoísmo es un científico (Riz Ahmed) que asesora temeroso al empresario del codiciado combustible, hasta que en un momento este le pide que deje las correcciones políticas y le exprese de un sopapo verbal la realidad a la que se enfrentan. Ahí “Digger”, lejos de enojarse con este asesor científico, deberá congeniar la crisis en la zona ártica y también otros problemas, siendo la salud de su gato la principal prioridad en medio de una potencial tragedia planetaria.

El guión del film fue escrito por Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris Jr. y Sabina Berman, historia protagonizada por Tom Cruise, Sandra Hüller, John Goodman, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Riz Ahmed y Sophie Wilde, entre sus figuras centrales. Ahí en la sala todos los espectadores comprenden a la media hora de acción, que la historia denota a primera vista el devenir de un hombre que se ve a sí mismo como el gran salvador del mundo, intentando detener una serie de catastróficos acontecimientos que él mismo puso en marcha con su ambición petrolera. Hace dos años y medio se conoció que Alejandro González Iñárritu dirigiría su primera película en inglés desde “El renacido” (2015), En ese momento, ya se sabía que los acuerdos establecidos habían permitido que la película tuviese al astro de “Misión Imposible” como su protagonista central, producción asumida por la prestigiosa firma “Legendary Pictures”, asociada estratégicamente con Warner Bros Pictures. Hasta el momento del estreno simultáneo a nivel mundial, la gran atracción que ha provocado el trailer de la película es impactante, con un Tom Cruise irreconocible como ese desbocado magnate multimillonario, lo cual golpea de lleno en todas las imágenes o recuerdos que uno tiene del talentoso intérprete en su no menos exitosa carrera.  El actor viene de despedirse del personaje de  Ethan Hunt en “Mision Imposible – The Final Reckoning”, tiempos en los que Cruise parece decidido a iniciar una renovada etapa artística apostando por personajes mucho más complejos y alejados del cine de acción tradicional. Con varios kilos de más y desvencijado en sus movimientos, aporta mucho la deslumbrante tarea del diseñador de maquillaje protésico  Kazu Hiro,  ganador en el pasado de un Oscar en esta competitiva categoría.

Sin que esto signifique spoilear alguna parte de la película, el film de Iñárritu opera como las viejas muñecas rusas llamadas “Mamuchkas”, las cuales vienen una dentro de otra en un cautivante sincronismo físico y espacial. En este largometraje, la historia es la vida de este magnate millonario, pero en un momento el director mexicano decide develar sus trucos como presentador de una historia y deja al descubierto que esa destacada parte exhibida es solo un pedazo de la realidad. Después de filmar “The Revenant”, el realizador de América Central ya tenía en mente este proyecto. “No buscaba una historia; buscaba la manera correcta de decirla”, explicó Alejandro en un mensaje grabado durante la presentación del tráiler a los medios en su momento. Allí descubriremos que la historia central no se altera, hasta que el director presenta una serie de situaciones superpuestas donde por un lado corren aquél relato de la enorme catástrofe planetaria, pero por otro algo totalmente vinculado a un joven millonario que ama el teatro y las fastuosas puestas de escena. Desde ese crucial momento, el realizador tejano deja a la luz que más allá de lo que cuente, su película podrá coquetear con suerte de a ratos con “Brazil” ( de Terry Gilliam), aquél relato de ciencia ficción de 1985 donde Jonathan Pryce y Robert De Niro se robaban la historia futurista. Aquí la distopía gana terreno, exhibiendo en una escena en torno a un debate público, el determinante porqué con las cosas ocurriendo así en esa historia central, dejando expuesta la codicia de los dueños de valiosos recursos en el mundo a nivel económico. Ahí es el instante donde “Digger” toma posición explícita y busca a través de la ironía, pero con golpes realistas, concienciar sobre las consecuencias de no respetar el cambio climático y otros factores que están alterando el planeta.

A esa altura de la proyección, con un par de golpes de escena muy decisivos, Iñárritu se permite proceder desde un supuesto lugar docente o de academicismo ético y moral, cuestionando la conducta de las superpotencias y aquellos que rigen esos destinos, olvidando que justo este director es oriundo de uno de los mayores narcoestados que tiene el planeta. México tiene su nalgamen bastante falto de higiene pero muchos hacen silencio por el foro, para evitar ser asesinados en esa tierra donde el idioma castellano vive atropellado por la frase «chinga». Por más que ponga todo su mensaje editorial en el desenlace, está claro que más allá de las ironías y variados trucos visuales, la película subsiste en el interés del espectador porque quien protagoniza ese intrincado pero dinámico camino narrativo es Tom Cruise, uno de los mayores generadores de entretenimiento en el mundo dentro del panorama audiovisual de los últimos 40 años. Este largometraje con otro actor jamás en su desarrollo hubiese generado el interés que provocó hasta el momento, semanas en las que algunos comentarios señalan que este papel puede conducir al actor a una nueva nominación para los «Oscars» del año próximo, eso sí, sin demarcar en profundidad las chances del actor ante los colegas con los que deba competir el maravilloso intérprete que visitó Argentina en marzo del año 2013 para presentar el largometraje “Oblivion”. Trece años más tarde de aquél  paso por Capital Federal, el consagrado artista se bancó tres premieres mundiales, en las cuales hizo gala no solo de su inagotable simpatía sino de conocer el negocio de la industria, aceptando quedarse más de tres horas firmando autógrafos sin pausa en México DF o posando para algún afortunado en una selfie que sin dudas no tiene precio en la galaxia.

Filmada en el Reino Unido con “VistaVision” y estrenada en las últimas horas en cines y salas con sistema IMAX, está claro que Tom Cruise es el irresistible gancho por el que espectadores, críticos, enemigos, fans y curiosos aceptan acercarse a una sala de cine y presenciar sus deslumbrantes performances histriónicas. El artista estuvo nominado en cuatro oportunidades al Oscar, pero jamás lo ganó, tal vez porque la gran Academia de Hollywood lo tiene encasillado en el papel de superhéroe, hombre arriesgado o aquella persona que no quiere dobles en sus escenas de riesgo, como si este tipo de realizaciones fuese un género menor. El protagonista de “Top Gun” es suficiente justificativo para ver sus producciones, recordándose que el año pasado Tom recibió un “Oscar Honorífico” por su trayectoria y aporte a la industria. Habrá que ver en los próximos meses, con la respuesta del público y los críticos, hasta donde este papel de destacado esfuerzo le granjea la posibilidad de ganar el máximo premio por una actuación muy valiosa, que solo alguien tan carismático y genial como él puede hacer creíble segundo por segundo.

Esquivando ese tonto e impresentable mensaje socialista de gran autodestrucción global que propone el director de este largometraje, cada instante de la película para quienes se bancan los 128 minutos del film, centra su mayor apuesta en el vínculo que el actor ha sabido generar con todas sus producciones, habiendo hecho méritos sobrados para tener un Oscar en la mano sin llegar a este tramo de su carrera teniendo uno casi de cumplido o lástima por sus responsables. Las críticas al sistema de Alejandro González Iñárritu pueden resultar interesantes para espectadores muy poco formados, pero la sociedad sabe que en toda tragedia general, nadie deja de aportar su granito de arena para la misma, lectura que no lo exime de mirarnos superior con su patético dedo acusador. “Digger” es un «Producto “Cruise”: entretiene y justifica no solo el tiempo e inversión, sino que además aporta sus pinceladas de humor no tradicional. Somatizar la locura global barnizando los hechos con grageas de gracioso impacto, no suena tan descabellado en contraste con épocas donde algunos políticos argentinos decidieron en especial aquí en Sudamérica prohibirle la risa o el humor a la gente desde mediados del 2003, con una macabra policía del pensamiento arteramente escondida o justificada en justas causas, socialismos supuestamente límpidos o supuestas buenas razones ético-morales.

Fotos Film “Digger”: Agostina Mentaste (Prensa y Marketing Warner Bros Pictures 2026)