Virus celebró 40 años de “Locura” en el Gran Rex: Difícil refundación musical que aprobó su tesis con un magistral show de principio a fin

La banda liderada por Marcelo Moura concretó un concierto superlativo en pleno centro porteño, jornada con Alejandro Lerner, Leo García y Pablo Lescano como invitados del evento. La próxima actuación del histórico grupo poprock, el sábado 13 de junio en Niceto Club.

 

(Capital Federal – Lunes 04 de Mayo de 2026) Curiosidades del destino, el grupo Virus celebró los 40 años del lanzamiento de uno de sus dos discos trascendentales, 40 años, siete meses y 6 días después de su publicación por Sony Music oficial el 25 de octubre de 1985. Entre aquella histórica fecha y el concierto ocurrido este último sábado en el Teatro Gran Rex, ha corrido muchísima agua bajo el puente de los recuerdos, cuatro décadas y media largas en las que la banda atravesó muchísimas cosas, muchas de ellas capaces de cancelar toda continuidad del conjunto en su camino artístico. De aquella formación que registró todo el material incluído en su quinto álbum de estudio, apenas quedan dos integrantes originales: el cantante Marcelo Moura y el baterista Mario Serra. Conviene recordar que Federico Moura falleció el 21 de diciembre de 1988, Kike Mugetti dejó la banda en 2004, y más recientemente Daniel Sbarra hizo lo propio en 2015. El último artista de la prestigiosa y trascendental banda argentina de poprock que dejó de participar en este conjunto, no abandonó esta formación sino que fue despedido el año pasado. Tras la muerte de la fan chilena Andrea Rojas en el domicilio del guitarrista Julio Moura en la localidad de City Bell el 3 de enero de 2025, su hermano Marcelo, muy a su pesar y con la teórica potestad operativa habilitante, primero lo expulsó de esta formación después de una muy severa discusión, rompiendo inmediatamente todo diálogo con el brillante instrumentista y compositor desde ese momento, obviamente una decisión forzada por semejantes circunstancias.  Este especial aspecto interno de lo ocurrido hace algunos meses, fue confirmado por el cantante a este medio en la premiere del show “Ecos” del grupo Soda Stéreo el 21 de marzo pasado. En 40 años de carrera la depuración del gran conjunto fue progresiva con idas y vueltas, pero desde principios del 2025, los músicos originales de la banda formada durante 1981 se vieron en la obligación de armar un grupo consistente para seguir este proyecto de regreso y despedida simultánea, aunque esta última conducta a juzgar por lo ocurrido hace 48 horas deberá esperar mucho más de lo originalmente programado.

El 2 de noviembre de 2024 Virus celebró las cuatro décadas de vida de “Relax”, el álbum definitivamente responsable de sacarlos de una respuesta intermedia a nivel público y de medios, para jugar en las grandes ligas convirtiéndose en uno de los súper grupos en los inolvidables años ‘80s. Esa fue la última actuación oficial de Virus en un espacio top con la participación del guitarrista y hermano de Marcelo Moura, show que definitivamente compensó esa fallida y desprolija performance en el Movistar Arena con un repertorio de insostenible orden y progresión un tiempo antes. Antes de ese concierto la banda concretó varios recitales en lugares más pequeños, amén de participar en el “Primavera Sound Fest” el domingo 26 de noviembre de 2023 en Parque Sarmiento, lugar donde unas 20 mil personas los ovacionaron en uno de los escenarios centrales. Por aquél momento nadie se hubiese animado a decir que el grupo, por aquél momento convertido en un trío con otra cantidad similar de colaboradores, perdería a uno de sus fundadores, pero la circunstancia policial en enero de 2025 y el desgaste de la relación entre los hermanos, provocó de una forma consensuada entre Mario y Marcelo que tuviesen que proseguir este derrotero artístico sin Julio, indiscutido puntal creativo y en vivo, viéndose en la necesidad de rearmar este conjunto y que las cosas tomaran un consistencia poderosa. A juzgar por lo sucedidó este último fin de semana, la tesis para refundar instrumentalmente una famosa banda oriunda de la ciudad de las diagonales terminó en un fulgurante suceso tras el notable show “40 Aniversario” del disco “Locura”, un concierto realizado en el Gran Rex bajo producción integral de la firma PopArtMusic.

La vuelta de “Virus” a los escenarios muy poco antes del 2020, con un preacuerdo con la productora PopArtMusic para una tournée de reencuentro, pero al mismo tiempo de poner en marcha una gira paralela de “despedida”, había mostrado la formación que estableció la vuelta de la banda con una especial modificación. Tras algunas diferencias existentes en charlas internas -algunas bastante conflictivas-, el guitarrista Daniel Sbarra se bajó de esta nueva etapa de conciertos, quedando de la banda original solo los hermanos Moura y el baterista Mario Serra. En una aparición promocional el conjunto se hizo presente para dar notas y anticipar su regreso, pero la pandemia en 2020 frenó y paralizó absolutamente todo. Ya con la crisis sanitaria en cuarteles, los músicos reunieron a la prensa en un gran bar de vinos en la calle Nicaragua al 5900, ofreciendo notas y anticipando un poco todo lo que vendría. Ahí se supo que el reemplazante del guitarrista Daniel Sbarra sería Agustín Ferro, un muy joven intérprete que venía acompañando a Marcelo Moura en su carrera como solista. Esta formación completo un circuito de fechas entre recitales en Niceto, el Primavera Sound 2023, un muy fallido recital en el Movistar Arena con garrafales pifies de repertorio, desastre tras una brillante performance en el Luna Park, sin olvidar que los músicos conmemoraron los 40 años de magistral álbum “Relax”, con una “masterclass” de música en el Gran Rex que ameritaba una publicación en distintos formatos. Todavía a esta altura de los acontecimientos, nadie imaginaba una nueva restructuración en el seno del conjunto, situación detonada por un hecho policial ocurrido en el casa del guitarrista Julio Moura a principios de 2025 en Villa Elisa, donde una supuesta “amiga-fan” falleció como consecuencia de una práctica sexual relacionada con el ahogamiento. La conmoción mediática y la grave crisis que detonó este trágico episodio, frenó por algunas semanas hasta que Marcelo Moura decidió reemplazar a su hermano con un instrumentista por el tiempo que fuese necesario.

El grupo, necesitado de mantener sus apariciones en vivo ya pautadas, retomó la agenda en Argentina y el exterior con la incorporación de Francisco Podestá. Con ese ingreso, el rol que cumplía Julio en la banda pasó a ocuparlo Agustín Ferro, que antes desarrollaba el puesto de Daniel Sbarra. En ese lugar que dejó el ascendente violero, Podestá debió casi sin demasiado tiempo desarrollar un curso acelerado de adaptación ante la cercanía de las fechas anunciadas antes de la causa policial en la que está involucrado Julio Moura. Esta situación, manejada con bajo perfil por el grupo, se continuó luego con varias fechas de la banda en Argentina y el exterior, lo que sirvió para afiatar al conjunto en ese momento de alta tensión emocional. En octubre PopArtMusic realizó un evento en su edifico ubicado en Colegiales, lugar donde estuvo como invitado Marcelo Moura, oportunidad en la que este calificado cantante, compositor e instrumentista contó a los medios que su hermano Julio había atravesado una difícil operación a corazón abierto, semanas en las que este artista logró recuperarse del problema que lo aquejaba, pero dejando entender que tras un complicado episodio físico con estas características, no se podía prever sinceramente bajo ningún aspecto un inmediato regreso a los escenarios del veterano violero platense. Unos días más tarde, finalmente se anunció el concierto por los 40 años del lanzamiento del disco “Locura” previsto para él primer sábado de mayo de 2026, mientras dentro del seno de la banda se resolvía como operaría el conjunto los siguientes compromisos en vivo del calendario en curso. Fue así que tras una acalorada charla entre hermanos que subió su temperatura con el paso de los minutos, se le comunicó a Julio que quedaba fuera de este mítico conjunto, conflicto que escaló además con la firme ruptura de relación entre ambos artistas, mientras los medios desconocían estos episodios que terminaron definiendo así el futuro de la agrupación surgida en La Plata a principios de los ‘80s.

Visto desde un dron músico-emocional, “Virus” tiene una estructura con exactamente un 50 por ciento de lo que podría calificarse intérpretes históricos y un similar porcentaje de ejecutantes que más recientemente se sumaron a la formación. Por un lado están Marcelo Moura y Mario Serra como los “ultra-formadores” junto a Fontana Patricio, tecladista que se sumó a la banda a mediados de los ‘90s, previo a la publicación del álbum “Nueve”, quien después se mantuvo un tiempo hasta la llegada de Fernando Monteleone, retorno al grupo a finales de la década anterior antes del proyecto gestado desde PopArtMusic. El otro lado de la agrupación tiene a Agustín Ferro, que se sumó a la formación cuando el grupo regresó a los shows sin Daniel Sbarra, equipo de trabajo donde el cambio de gente en la misma sufrió el reemplazo de Ariel Naon, que había heredado el puesto de Kike Muguetti, siendo ahora recientemente reemplazado desde 2024 por Pablo Rica. Francisco Podestá con su tarea en las guitarras fue el último en sumarse a la banda, reemplazando de emergencia a Julio Moura a principios de 2025 tras los detalles de público conocimiento ya enunciados, un ensamble que tuvo que ganar horas de vuelo para estar sin dudas a la altura de los pergaminos históricos de la estructura interpretativa de una unidad musical  de ejecutante calidad monolítica con un maravilloso y fascinante impacto en vivo.

Resultaba necesario en el análisis tomarse unos segundos detallando estos aspectos en la previa de la evaluación sobre lo acontecido este último fin de semana en el Gran Rex, ya que lo que más importaba saber es dónde está parado este grupo en medio de numerosos cambios en su plantel a la hora de recrear discos con un carácter histórico sencillamente incalculable. ¿Qué importa más, los nombres de algunos integrantes históricos o aquél conjunto de músicos que pueda interpretar clásicos y ponerlos en valor de una manera impecable? Está claro que el show de anteayer para conmemorar los 40 años y monedas de la publicación oficial de “Locura”, finalmente se inclinó por la segunda opción en el camino de las conductas asumidas. Naturalmente muchos históricos fans que siguieron la carrera de la banda desde sus comienzos hubiesen preferido sin titubear que arriba del proscenio del teatro en la Avenida Corrientes estuviesen Kike Muguetti, Daniel Sbarra y Julio Moura, brillantes artistas que formaron parte del conjunto, pero todas las relaciones humanas tienen altas y bajas con sus potenciales conflictos, algo a lo cual esta formación platense no está ajena bajo ninguna forma. La impresión más clara que dejó la evocación del cuadragésimo aniversario del quinto disco de estudio de esta histórica formación, es que aunque parezca cruel, termina importando mucho más la calidad de interpretación de estos clásicos que todos aquellos recuerdos de quienes en su momento tocaron esta gama de canciones junto a otros temas en un concierto. Los seguidores de la primera hora de la banda podrán añorar aquellas estrellas que no están, pero sin algo dejó en claro este show con localidades agotadas, es que el grupo que comandan Marcelo Moura y Mario Serra se permitió ejecutar en el último lustro, una refundación instrumental tendiente a mantener viva a una colosal leyenda del poprock argentino de todos los tiempos.

La puesta escenográfica fue sencilla y poderosa al mismo tiempo. La banda ubicada en su formato tradicional, pero con un detalle no menor: una pantalla del tamaño del fondo del escenario hasta su altura máxima, con dos leves rectángulos de leds ubicados muy cerca del borde de las tarimas. Esto permitió que tanto aquellos en las plateas como quienes se ubicaron en las últimas filas de la pullman pudiesen ver que pasaba sobre escena, aspecto no menor en una sala como el Gran Rex donde los espectadores del pullman la pasan muy poco feliz cuando no hay pantallas para descifrar ciertas situaciones “overstage” durante un espectáculo. Con un planteo demoledor de salir a noquear desde el vamos, el recital comenzó con “Sin disfraz”, una de las canciones más bailables de aquél disco, secuencia de potente ejecución que continuó con “Tomo lo que encuentro”, “Superficies de placer” y “Volátil”. En esos primeros minutos quedó realmente algo muy claro. Esta versión 2026 de “Virus” suena tan afilado como contundente, recordando esos ‘80s donde la banda no tenía misericordia alguna y le pasaba por arriba a multitudes, dejando en claro la energía de temas que cuatro décadas más tarde no perdieron un ápice de jerarquía. El audio del concierto, a cargo de Marcelo Perazzo fue brillante de principio a fin, potenciando así la totalidad de las canciones elegidas en esas dos horas y puchitos de recital. Vestidos todos a excepción del baterista Mario Serra con trajes de la firma “Etiquet”, la banda ´lució en lo estético muy fina, moderna y contemporánea al mismo tiempo, recordando épocas en las que formaciones como “The Cars” y “The Snack” allá por los míticos ‘80s empleaban ambos entallados con brillo y mucho detalle de costura.

El primer invitado en el concierto fue Pablo Lescano, quien se sumó a los anfitriones para cantar “Pronta entrega”, entonándola con firme precisión, sin olvidar sus conductas para arengar a los más modosos para levantarlos de sus asientos. A esa altura del recital, los plateistas disfrutaban aquellos breves lapsos donde el recital permitía vivir algunos temas sentados en las cómodas butacas, para luego tomar envión en las composiciones con una mayor carga energética. En esa parte del concierto sonaron “Pecados para dos”, “Dicha felíz”, “Destino circular”, “Persuadida” y la fantástica pieza “Soy moderno, no fumo”, un hit del álbum debut que mostraba lo alucinante que eran esas primeras canciones de una banda que rompía con lo establecido. Tras ese clásico recordado con gracia, humor y la postura de Moura fumando sobre escena, llegaron “Polvos de una relación” y “Lugares comunes”, dentro de un repertorio que se permitía bucear en varias obras del penúltimo trabajo en estudio del conjunto en los ‘80s. El segundo momento destacado del show en el Rex tuvo un invitado de lujo: Marcelo contó que había estado la semana pasada ubicado en la misma sala viéndolo en su gran regreso a los shows, ahora bajo producción integral de PopArtMusic, por lo cual algunos pudieron deducir de quien se trataba el siguiente convidado a un banquete sonoro de alta calidad.

En ese minúsculo espacio entra canción y canción, la banda se retiró de escena dejando al menor de los Moura allí, mientras los técnicos colocaban casi en el medio del escenario un piano digital Kurzweil. El instrumento tenía destacado destinatario: nada más y nada menos que un maestro de las teclas como Alejandro Lerner, quien tuvo gran precisión para acompañar al legendario vocalista platense en “Que hago en Manila?”, un track de alto impacto emotivo incluído en el vinilo “Agujero Interior”. La versión que la dupla en escena concretó fue eficaz y sentida, dejando en claro la versatilidad del pianista y gran compositor para cargarse al hombro un hit que merecía mucho cuidado en su formato más íntimo. Superar esa situación en emotividad resultaba prácticamente imposible, pero por esas cosas del destino, la siguiente canción no solo consiguió eso sino que puso al público en un estado de importante conmoción. Sin que retirasen el piano y tras un sentido abrazo entre Lerner y el cantante, apareció el tecladista Patricio Fontana. Este eximio ejecutante y director orquestal de figuras como Cristian Castro, no tembló a la hora de quedar solo en escena con Marcelo para encarar la canción más emotiva del disco “Tierra del Fuego”, el primero sin el histórico cantante y fundador del conjunto en 1981. Con una impactante foto en blanco y negro del rostro de  Federico Moura en la pantalla gigante, el pianista de Virus y el vocalista que tomó la posta en a principios de 1989 hicieron una gran versión de “Despedida Nocturna”, tema compuesto para esa legendaria figura fallecida en 1988, mientras la platea en silencio acusaba el impacto de un momento altamente emotivo. Los segundos posteriores al final del tema derivaron en una extensa ovación para la dupla en el proscenio, uno de los momentos más fuertes sin dudas de este fantástico concierto en el Gran Rex.

A mitad de show y tras un bloque “tranquilo”, si así puede llamárselo, el grupo modificó esa calma por explosiva adrenalina ametrallando hits de manera implacable. Primero esa cadencia dance del grupo en el disco “Locura” con la contagiosa “Encuentro en el rio” (con Lucía Borensztein en la percusión adicional), esa que en los ‘80s les permitió ganar un concurso para filmar un videoclip sponsoreado nada más y nada menos que por Coca-Cola. Después, con las pulsaciones muy arriba, llegó el turno de dos hits de “Superficies de placer” muy bailables como “Ausencia” y “Mirada Speed”, dos gemas pisteras de alta propagación. Con ese clima tan arriba, llegó uno de los momentos más importantes de la actuación. Los músicos arrancaron con los primeros compases de “Me puedo programar”, un hit que la banda había exiliado incomprensiblemente de los recitales en los ´90s, tema que este sàbado tuvo a Marcelo Moura bajándose del escenario y caminando por el largo pasillo del teatro mientras la platea aprovechaba para saludarlo y sacarse fotos. Ese ardid de descender del proscenio ya había ocurrido un rato antes, pero la intensidad de la genial canción compuesta por julio y Federico Moura contagió a todos de otra forma, mientras el Rex se convertía en una enloquecida discoteca con la gente marcando con palmas todos los cortes del mítico single ochentoso. Al concierto le quedaba todavía un prolongado y entretenido tramo de composiciones, espectáculo con un audio perfecto en cualquier sitio de la sala.

En uno de los pocos tramos donde Marcelo prefirió bajar un cambio y hablar, dentro del festín pop en pleno microcentro porteño, el vocalista empezó a explicar que la siguiente canción era la que originalmente habían ensayado con Pity Alvarez, artista quien unas pocas horas antes hizo saber que no los acompañaría esa destacada noche, a pesar de su promesa de cantar en el Rex. Sospechado de algún apretón de tono judicial si actuaba en Buenos Aires, lo cierto es que Virus encaró una versión más rockera y menos cargada de teclados de “Imágenes Paganas”, arreglo que sin el sin gular músico de “Viejas Locas” e “Intoxicados” lució un poco pasada de rosca eléctrica. El final ya estaba cerca y con solo siete obras para clausurar la velada, llegaron muy pegadizas “Un amor inhabitado” y “El probador”, ratificando la contudencia del conjunto a esa altura de su performance. A esta genial fiesta pop le faltaba un broche de oro, el cual llegó con la última estrella invitada para cantar, momento donde Leo García cantó con Marcelo respaldado por la banda una maravillosa versión de “Amor descartable”, otro de los misiles del disco “Relax”, Todo hacía presumir que al concierto en su listado protocolar le quedaba un tema más. Detalle confirmado ahí por el grupo al encarar “(Hay que salir del) Agujero Interior”, rockeroso desenlace del evento que incluyó en su final un gran solo de batería con Mario Serra, un ejecutante que mostró que en el 2026 todavía un bloque destacado con ese instrumento puede tener sentido, calidad y gracia.

A la gran actuación virusina le faltaban tres clásicos infaltables. “Una luna de miel en la mano”, con Marcelo esquivando un centenar de caramelos lanzados desde las primeras filas de la platea, “Wadu Wadu” con todos contagiados de ese espíritu festivalero de la composición y “Carolina”, una maravillosa adaptación del tema de Moncho Alpuente y los Kwai. En dos horas y pocos minutos más, Virus ratificó con un concierto superlativo que ya no depende de los icónicos ejecutantes de otros tiempos, performance donde los  guitarristas Agustín Ferro y Francisco Podestá dejaron en claro que la banda los recibió con entusiasmo y comfortabilidad para que desplieguen su talento sin titubeos. Patricio Fontana, a esta altura de las circunstancias por méritos y esfuerzos, alguien que debería figurar como un integrante oficial comparable a otros participes del proyecto, aportó la seguridad y solvencia desde sus teclados y secuencias en una formación donde al bajista Pablo Rica nunca le pesó la responsabilidad de ese puesto de trabajo. En esa particular y tentadora analogía con el deporte argentino más popular del país, Virus está armado muy bien desde el “arco”, con un Mario Serra que hace latir a la banda con su pulsión rítmica, equipo que traslada los balones sonoros para que Marcelo Moura con la número nueve en la espalda se canse de hacer fenomenales goles pop de un repertorio inoxidable, cuando su voz sin extrañar a nadie defina canciones que se mantienen ajenas al tiempo. Lo del último sábado sin exageraciones a nivel vocal y entrega, sin dudas califica entre las 20 mejores actuaciones de su carrera en cuatro décadas de labor con la banda. Dejando muy en claro que Virus se vio totalmente forzado a una inesperada refundación instrumental, estos intérpretes que subieron al escenario del Gran Rex dejaron en claro que muy lejos está la tan mentada despedida de la banda, formación que el próximo sábado 13 de junio volverá a subir al escenario de “Niceto Club”, su segunda casa de shows, para ratificar que todos tienen el entusiasmo para seguir mostrando una obra musical subyugante e hipnótica que no se desgasta con las décadas. “Virus” se programó para emocionar y divertir, tarea que ahora luce demoledora en casa una de sus impactantes actuaciones en vivo.

“Virus” en el Gran Rex – “40 Aniversario del disco Locura” – Sábado 02 de Mayo de 2026 (Localidades agotadas) – Lista de canciones:  01) Sin disfraz – 02) Tomo lo que encuentro – 03) Superficies de placer – 04) Volátil – 05) Pronta entrega (con Pablo Lescano) – 06) Pecados para dos – 07) Dicha felíz – 08) Destino circular – 09) Persuadida – 10) Soy moderno, no fumo – 11) Polvos de una relación – 12) Lugares comunes – 13) Qué hago en Manila? (con Alejandro Lerner) – 14) Despedida nocturna (piano y voz con Patricio Fontana) – 15) Encuentro en el río (con Lucía Borensztein en pads y timbaletas)  – 16) Ausencia – 17) Mirada Speed – 18) Me puedo programar – 19) Imágenes paganas – 20) Un amor inhabitado – 21) El probador – 22) Amor descartable (con Leo García) – 23) Hay que salir del agujero interior – 23:1) Mario Serra Drum Solo // 24) Una luna de miel en la mano – 25) Wadu Wadu – 26) Carolina (Moncho Alpuente y los Kwai cover) (Formación 2026 – Marcelo Moura (voz principal, percusión y guitarra acústica), Mario Serra (batería y secuencias), Patricio Fontana (piano, teclados y secuencias), Agustín Ferro (guitarra y coros), Francisco Podestá (guitarras y coros) y Pablo Rica (bajo). Una producción integral de PopArtMusic. Manager personal. Matías Canepa // Prensa y difusión: Mariela Custodio (PopArtMusic)

Próxima fecha de actuación: Sábado 13 de Junio de 2026 (Niceto Club)

Fotos show “Virus 40 Aniversario Locura Gran Rex”: Prensa PopArtMusic (imágenes de Ignacio Arnedo) // Foto saludo final en el Gran Rex y tomas de pantalla frontal: Gabriel Imparato (Agencia Noticias 1440)