El artista argentino estrenó nueva formación en el mítico club de Palermo, planteando un repertorio tan adrenalínico como ecléptico, velada donde su respuesta física confirmó su total recuperación tras un duro accidente ocurrido a principios del año pasado.
(Capital Federal – Sábado 12 de Septiembre de 2026) Originalmente el concierto de ayer figuraba anunciado para la semana pasada en el Teatro Vorterix, pero inconvenientes de la agenda de la sala de la avenida Lacroze obligaron a reprogramarlo para anoche en el “Roxy Live”, un cálido club que a ciertos artistas les calza muy apropiado cuando buscan imponer algo de intimidad con sus fans, pero sin perder volumen de espectadores y toda la energía que un show puede proponer. La forma en que Maxi Trusso llegó al concierto previsto este último fin de semana en Palermo, difiere bastante de lo tradicional que cierta clase de figuras desarrollan: no había un álbum nuevo para estrenar, tampoco flamantes canciones que difundir y la promoción que rodeo toda la previa del recital apuntó de firme manera al término o expresión “resurrección”. ¿Porqué el anfitrión decidió bautizar con esa palabra el espíritu de su muy esperado regreso a los escenarios? Varios aspectos que acontecieron recientemente en la vida del artista 56 años provocaron la determinación de etiquetar este retorno con esa palabra, significando una época anímica muy lejos de esas etapas de profundos logros y un éxito fulgurante que lo encolumnaron muy arriba dentro de la consideración del público y los medios.
Aunque su sinceridad al ser consultado sobre lo que sucede con la música argentina en los últimos años haya estado deparándole polémicas que algún hipócrita hubiese esquivado a fin de no arruinarse su camino de facturación y mediatismo, Maxi Trusso expuso en unas entrevistas muy comentadas su disconformidad con lo que viene pasando en el cancionero nacional, desnudando que no tiene obligación a sus 56 años de deambular ahora como un hipócrita opinologo quedando bien sin titubeos con Dios y María Santísima, algo que le vamos a agradecer por no incurrir en una catarata de insufribles mentiras. Consultado por la nueva generación de artistas argentinos, Trusso dijo que la mayoría “son horribles”, un concepto que se queda corto con el paupérrimo y vomitivo nivel que exponen todos estos “payasitos mediáticos” que tanto seducen a la gente sin formación cultural y muchísimos celulares de elevadísimo precio comercial. Entre marzo y mayo de 2023, el cantautor dijo que “Lali Espósito y Tini Stoessel eran influencers”, estando muy lejos del mundo rocker como algunos despistados las enmarcaban así. Incluso, subiendo la apuesta, expresió que “Lali es el máximo exponente de la grasada”, lo que le valió un sinfín de puteadas de un sector político actualmente en la oposición y gran rechazo de las adolescentes más paupérrimas en la devaluada educación nacional. En esa época Maxi venía preparando un disco de duetos con urbanos, pero cuando escuchó con calma las cosas que estaban sonando, supo que eso no le aportaba nada a su arte y borró todas esas grabaciones para nunca más usarlas en su discografía. Sinceramente, es encomiable su nivel de sinceridad y muy buen análisis de lo que pasa en la música argentina por estos tiempos, más allá que Espósito haya escapado a ese rótulo, desarrollado una carrera sin concesiones y mantenga un destacado nivel de profesionalismo, aunque sus últimos tiempos politizados la hayan corrido de su verdadero camino artístico.
Entre finales 2022 y principios de 2025 Maxi Trusso entendió, un poco a los trompazos, que el destino puede arrebatarte en muy poco instantes lo que en otro momento constituyó el eje de una voluminosa felicidad supuestamente imbatible desde cualquier análisis. El cantautor vivió en ese período las muertes de su madre y un hermano, amén de separarse de su pareja Inés García Lanza, intensos duelos que buscó aplacar viajando al exterior, un momento de su vida donde el destino le tenía preparada una sorpresa. Un poco la enorme resurrección que expuso su concierto de anoche, se debe al gran espíritu familiar que su existencia respira por estas horas, especialmente desde que conoció a Tracey Shanahan, una irlandesa que trabajaba en una simpática tienda de ropa de Roma, con la cual estableció un firme vínculo emocional para dejar atrás tantos dolores y duelos. Pero el 27 de marzo de 2025, Trusso tal vez haya querido exorcizar semejante energía negativa y actuando en “Niceto Club” haya querido hacer “mosh” con sus fans, pero estos lejos de contenerlo, en un gesto entre patético y criminal, se hicieron a un costado y el vocalista se pegó un palo de aquellos, brutal e inesperado vuelo sin red que provocó la fractura del fémur de una de sus piernas. Dejando en claro que no tenía previsto rendirse ante un contratiempo de esas características, realizó su rehabilitación en medio de la andanada de videos e imágenes redes sociales que mostraban su brutal caída sin ninguna red, para dejar en claro que no pensaba rendirse a pesar de este severo accidente.
El 10 de julio de 2025, tras padecer lo traumático de una rehabilitación muy alejada de las terapias más indulgentes; Maxi volvió a “Niceto Club” para continuar su recital alterado por ese salto semi-mortal que lo dejó fuera de los escenarios, sumido en la incertidumbre de saber si podría sostenerse de pie durante dos horas cantando. Medicado y exponiendo que esta vuelta no iba a ser fácil, volvió con su cuerpo a un 65 por ciento de respuesta, en un recital donde el amor propio jugo un rol primordial. Trusso necesitaba parar todo y en la intimidad de su existencia, aceptó correrse del foco de los lentes y flashes para encarar otra clase de vuelta. Matizando todos estos meses con la publicación cuasi enimágtica de tres discos (“Volver”, “The Secret Of Gold” y otro volcado al rock), entendió seguro que para abandonar esa energía que todavía afectaba su conducta, necesitaba una refundación profunda que incluyese una nueva banda, recobrar la felicidad que significaba subirse a un escenario y buscar el camino para que todo lo doloroso se evaporara de una vez para siempre. Está claro que anoche su concierto de resurrección reclamaba a gritos algo muy simple: encarar un viaje interno para comprender que sus canciones y los covers que están en sus recitales merecían una relectura por fuera de lo verificado anteriormente.
Hay un aspecto fundamental que se percibió anoche desde que el cantante y su conjunto pusieron pie en el “Roxy Live”: la idea de una energía y contención familiar flotó desde que arrancaron la prueba de sonido. Ese dosaje de sentimientos incluye a la gente de su sello Pirca Records, encabezados por Marcelo Shulze y su gente, a su histórico manager Cristian, al fotógrafo Ruben Pineda (Chilli PH) que funciona como hombre orquesta a lo largo de esas horas de actividad pública, sin olvidar por supuesto a Tracey Shanahan, la dulce pareja que obró en los últimos años como la hechicera para devolverle al artista a esa felicidad, imprescindible sentimiento que venía jugando a las escondidas de la manera más cruel existente. Acompañado por una banda tan numerosa como persuadida que sabe que no debe guardarse bajo ningún motivo ni una gota de sangre para llevar la fiesta a buen puerto, el superlativo cantante respira una enorme energía familiar que lo libera, permitiéndole cantar, bailar y ofrecer un montón de temas por fuera de esa lista que los músicos tienen pegada al lado de sus respectivos monitoreos. Varios minutos después de las 21:00 horas, la superbanda del vocalista (dos tecladistas, bajo, batería, dos coristas, dos guitarristas y un saxofonista), todos guiados por el notable violero Gonzalo Córdoba (“Transiberian Express” con Richard Coleman y el grupo de “Fuerza Natural” de Gustavo Cerati) tomo posesión del proscenio para hacer sentir su presencia y calidad.
Amén de ser un compositor con recursos sobrados para armar esos capuchinos sonoros de alto impacto popular, Maxi Trusso es un gran cantante, muy afinado y con una cañón vocal que indudablemente remite al “rey del rock and roll” Elvis Presley. Ese registro es uno de sus puntos fuertes, un vozarrón que logra emocionar desde la primera hasta la última nota, potencia vocal que le permite encarar cualquier clase de repertorio dándole a esas canciones seleccionadas un respaldo que muy pocos intérpretes tienen actualmente en la Argentina. Contar con semejante ventaja artística, también es una ventaja que este artista ha sabido aplicar tanto a sus composiciones, como a la hora de encarar en vivo un repertorio que no se priva de sumar temas de otras figuras mundiales y adosarles distintos arreglos para que ganen en actualidad. Su vuelta a los escenarios contó con ese fantástico listado de temas que suelen habitar sus setlists de gira, amén que Trusso tiene tantas pero tantas ganas de cantar que ni siquiera en los supuestos “tiempos muertos” entre canción y canción se detiene, casi como una “rockola” enloquecida que necesita mostrar todo lo que puede hacer sobre un escenario. Podrá ser un “loco lindo” que anda flojo de respaldo para hacer “mosh” en un recital, pero Maxi es un profesional de alto prestigio y calibre cuando se trata de orquestar y proponer un concierto, por lo general con muchísimos temas y una producción interpretativa en vivo muy pocas veces vista con ese nivel. Así como “Elvis” solía presentarse con muchos músicos en escena, el artista argentino no escatima en cada recital una frondosa formación, lo que permite ganar una coloratura tímbrica que propone arreglos clásicos de rerpetorio añejo, pero al mismo tiempo una gama de instrumentistas que pueden ayudarlo sin titubeos a encarar repertorio contemporáneo propio de alta escala y responder de inmediato, a los requerimientos que un “cover” suele demandar en vivo sin dar vergüenza ajena, lo cual es un valor agregado muy impactante.
En la previa de una anhelada primavera que no tiene el más mínimo deseo de visitar una región como la nuestra, una noche muy fría con muchísimas ofertas para un viernes con variopintas ofertas no fue impedimento para la presencia de sus seguidores en “The Roxy Live”, un club que cada vez es más elegido por figuras consagradas para exponer toda su obra en un espacio de mayor cercanía con el público. Anoche justo a las 21:20 hs, cuando la capacidad del club musical está totalmente colmada, subió a escena la banda con su protagonista, quien en el proscenio lucía una mezcla muy dinámica de “Apollo Creed” y “Presley en Las Vegas”, conjunción que lo mostraba movedizo pero con absoluto control de la situación arriba y debajo del escenario. El banquete arrancó con “Por suerte existo yo” y tras cartón tres clásicos de su discografía como “Taste of love”, “Nobody’s lonely” y “Sunset boulevard”. Apelando a su vínculo canoro con el crooner de Memphis, Trusso interpretó “I cant help falling in love”, el hit de Peretti. Creatore y David Weiss, con una base rítimica un poco más acelerada en ciertos tramos de la composición. El show arrancó con muchos bríos y las pulsaciones se estacionaron ligeramente por debajo de ese sentir interpretativo cuando el vocalista encaró “A beautiful world” y “Nothing left to lose”, un tema al que le agregó como anexo de cierre algunos compases a capella de “Love of my life”, el icónico himno show del grupo inglés Queen.
Antes de meterse de lleno en lo que sería la segunda parte de su presentación, Maxi y sus avezados músicos tenían guardados bastantes tracks de intensidad intermedia a rápida como “Poems”, “No matter”, “I don’t care” y “Make you mine”, donde el ensamble entre la banda con su cantante y las coristas marcaba un sincronismo muy cautivante, dejando traslucir un clima de confianza entre sus integrantes muy contundente. Tanta energía iba a tener por unos minutos una sensible contracara de material muchísimo más tranquilo en un relajado pequeño set acústico. Con la firme compañía de Alan Vega en electroacústica y uno de sus tecladistas, Maxi cantó “My love its on the run” y “Sé que escucharas mi voz”, esta última relacionada con su etapa divorcial en medio de la post-pandemia. Para el segundo bloque del espectáculo llegaron muchas de las canciones que la audiencia venía pidiendo, temas que el anfitrión había prometido cantar, pero no justo a la altura del show cuando las reclamaban sus fans. El show entró pasada la hora de recital en fuerte modo de propulsión con “Victoria” y tras cartón llegaron las detonaciones pop de alta profundidad en el público. “Same old story” encendió el soñado mechero de obras incandescentes tales como “Nothing at all”, dejando expuesta en esas dos vitales composiciones s su notable capacidad de producir genuina euforia musical en el numeroso público que seguía minuto a minuto las alternativas de su concierto.
En otro rapto de su síndrome de “rockola” el anfitrió interpretó varios compases de “Your song” (Elton John) y allí lo enganchó con “When I’m dreaming”, pero el concierto tenía guardado para el final protocolarmente hablando un par de “covers”, esos que Trusso se permite dosificar en sus actuaciones con gracia y sensibilidad. Primero sonó “Handle with care”, incluída en el primer disco de estudio de los “Travelling Wilburys”, con Roy Orbinson en la voz líder, quedando inmediatamente después “Suspicious mind”, aquella joya del autor Mark James a la que Elvis le dio su impronta definitiva. La lista formal de temas ya tenía sus cartas jugadas y en el cierre de ese tramo llegó le detonación más poderosa del concierto con “Please Me”, el clásico de “Poncho” al que la voz de Maxi le ofrendó su tono global más identificatorio, desenlace de ese listado donde los tecladistas pusieron su máxima energía para que una banda orquestal sonara a trío electrónico con electricidad y coros potenciados. No fue necesario que los espectadores reclamaran demasiado los bises de rigor, despedida oficiak que ocurrió con tres temas de muy buena cepa. Primero fue el magistral cover de “You got it”, esa maravillosa pieza escrita por Roy Orbinson, Tom Petty y Jeff Lynne publicada en el álbum “Mystery Girl” de Orbinson para ser rescatada en el repertorio de los “Travelling Wilburys”.
A la fiesta en el “Roxy Live” le quedaban dos temas más, con autoría del cantautor nacido en Buenos Aires. Fue así que para cerrar su performance en Capital Federal, Maxi eligió “Read my mind” y “Streets of rock and roll”, dos canciones de enorme energía e impacto asegurado en la audiencia. Pocos minutos después de las 23 horas, Trusso y su numerosa banda saludaron a la gente en el club musical para cerrar de manera existosa este primer concierto de regreso. El “show de resurrección”, tal como lo denominó su responsable, no fue un calvario con crucifixión y muerte, pero sí la forma de redimir tiempos dolorosos en la vida de un compositor y cantante con mucho talento a la hora de gestar sus temas. Maxi podrá ser un “loquito” que se tiró una vez del escenario con mala fortuna, pero no come vidrio ni tampoco se deleita caminando en el borde del volcán en erupción. Entendiendo las altas y bajas de esta profesión, el creativo que fue teloneros de los Stones en Turquía o abriendo para artistas como Mandes o Pulp en distintos lugares del mundo, Maxi Trusso vivió su resurrección musical con un show poderoso y atractivo, sustentado en el clima familiar que respiró su presencia merced al apoyo de sus músicos, sellos discográfico, gente de producción y su pareja Tracy, su máxima fan arriba y debajo de escena. Dando ciento por ciento de sus energías, el cantautor que vivió un tiempo en Italia arrancó esta nueva fase de su carrera mostrando su vigencia en vivo mientras prepara un nuevo disco para publicar entre finales de 2026 y comienzos de la próxima temporada, un material que las radios y programadores esperan con ansiedad, sabiendo que el hombre con sombrero de cowboy todavía tiene balas de acero en su revolver compositivo, listas para explotar en los mejores escenarios del mundo.
Maxi Trusso – “The Roxy Live” – “El show de la resurrección” – Viernes 11 de Septiembre de 2026. (Lista de temas: 01 Por suerte existo yo – 02 Taste of love – 03 Nobody’s lonely – 04 Sunset boulevard – 05 I cant help fall in love – 06 A beautiful World – 07 Nothing left to lose (anexo “Love of my life” – Queen) – 08 Poems – 09 No matter – 10 I don’t care – 11 Make you mine – 12 My love its on the run (acústico) – 13 Sé que escucharas mi voz – 14 Victoria – 15 Same old story (anexo “Believe” – Cher) – 16 Nothing at all (anexo “Your song” – Elton John) – 17 When I’m dreaming – 18 Handle with care (Travelling Wilburys) – 19 Suspicious mind – 20 Please me (Poncho) – 21 You got it (T.Wilburys) – 22 Read my mind – 23 Streets of rock and roll)
Agencia Informativa Noticias 1440 agradece la inestimable ayuda de “Pirca Records” (Marcelo Schulze y equipo), Rubén Pineda (Chilli PH) y Tracey Shanahan para concretar esta cobertura en el “Roxy Live”.
Fotos Maxi Trusso en “The Roxy Live”: Rubén Pineda (Chilli PH – 2026)