La legendaria formación que lidera Javier Calamaro regresó para conmemorar los 30 años del álbum “Pampas Lisérgicas”, impactante recital con invitados especiales y momentos de gran excelencia interpretativa.
(Capital Federal – Domingo 06 de Septiembre de 2026) La excusa en esta oportunidad fue conmemorar tres décadas de la publicación del sexto álbum “Pampas Lisérgicas” y cualquier otro justificativo para esta reunión también hubiese sido apropiado, porque lo que produce ver en vivo a “Los Guarros” en esta actualidad derrochando excelencia de inmaculado calibre sobre un escenario, resulta un imprescindible bálsamo en una época donde el supuesto “rock argentino” atraviesa una crisis de dimensiones incalculables en la que sus protagonistas hacen la vista gorda, mientras el género se ha convertido en algo de paupérrima calidad artística donde la filosofía rock perdió todo su significado. La música de ese perfil en Argentina ya no pide verdad en lugar de auxilio, no se compromete con un coraje inseguro de poseer y tampoco se pone de pie para señalar algo que estuvo mal, desnudando que el término “rock and roll” hoy es una bochornosa pantomima. Aquellas palabras de Pete Towshend (The Who) contrastan con un país donde muchos referentes se rindieron ante el hipnótico cántico de sirenas de un falso socio-progresismo, expuestos de manera brutal cuando son incapaces de admitir que el rock le vendió su alma a una forma política que ahora transita sus causas judiciales buscando salir indemne en medio de una sociedad destrozada culturalmente, donde las nuevas generaciones celebran a mediocres y patéticas figuras que no cantan, componen ni muestran ningún talento. Por eso que entre tantos inodoros musicales desbordados la gente haya podido presenciar una «masterclass de rock» con músicos de verdad en el Roxy Live, resultó una memorable patada en el culo para aquellos que dan por fenecido a un género hoy coptado por la vieja política criminal.
“Los Guarros” llevan 38 años de carrera y su presencia en la música argentina es decisiva para que entre fines de los ‘80s y comienzos de los ‘90s, el panorama rockero de aquellos años no se haya teñido totalmente de fieritaje y bandas pedorras que vieron en el estilo el currito de armar un conjunto de ese rubro, como quien convierte un auto particular en una unidad de transporte público. No sumamos nada nuevo diciendo que Javier Calamaro es uno de los grandes cantantes de rock argentino, cuya aguardentosa voz calza fantástico en otras corrientes como el tango o el blues, demostrando sin titubeos que cada vez que sube a un escenario su objetivo es cambiarle la vida a quienes entienden que un buen concierto es la mayor sumatoria de talento, adrenalina y creatividad mancomunados. Su principal e indispensable socio es Daniel “El Gitano” Herrera, un guitarrista de excelsos pergaminos que le basta apoyar sus manos sobre el instrumento para que la vida no sea igual, enorme dupla creativa que ubica adelante con ellos a Daniel Castro, el mejor bajista de rock de los últimos 45 años a nivel nacional. “Los Guarros” son esa exquisita locomotora rockera que en su línea posterior aplica la tesis de dos bateristas, por más que uno juegue formalmente de percusionista y cantante. Marcelo Mira es el drummer central, pero el Zurdo Alaguibe mixea ratos de latinidad y calibrados coros. Ambos en sincronizado armado, lucen arrasadores bombeando ritmo y justeza estructural, entramado donde “el Chapa” en los teclados maquilla con sutilezas una formación implacable de principio a fin.
Lo más calificado a veces puede deparar anécdotas ridículas, pero también expresivas de algo que si tiene mucha calidad no necesita demasiados retoques. Consultados a la salida del show, los integrantes del grupo confirmaron a este medio que apenas ensayaron solo un día, pero a juzgar por la manera en que tocaron, a cualquier otra formación sin dudas le hubiese demandado no menos de 40 días de severos ensayos y ajustes. “Los Guarros” son los “Harlem GlobbeTrotters” del rock y el blues, verlos en vivo no solo es exponerse a un repertorio de himnos que acunaron desde los ‘90s, sino disfrutar de las travesuras de seis personas que reunidas sobre escena juegan divertidos de memoria con los ojos cerrados un juego creativo que dominan como pocos. El público que colmó las instalaciones del “Roxy Live” tomó conocimiento de este show merced a la fantástica campaña de prensa que María Nolte y Natalia Fiore gestaron en horas, llevando al grupo a varios medios con la finalidad de promocionar este recital, pero también puso su cuota de novedad que el grupo haya tocado por sorpresa hace pocas semanas en la Estación Las Heras del Subte «H», para alcanzar una buena convocatoria en un sábado tan gélido como desapacible en las últimas horas de la noche. Este regreso ameritaba bancarse los últimos fogonazos del frío para disfrutar lo que muchos presumían, una verdadera “masterclass de rock y blues” a cargo de seis artistas con mayúsculas. Antes del plato principal, la cantante María Pita – hija del recordado guitarrista Fer Pita de “Heroicos Sobrevivientes”- expuso sus temas en un set dinámico con arreglos propios y aceptable respuesta del público, mientras la gente apuraba veloz el paso para no perderse la histórica vuelta de Javier Calamaro y compañía, una formación que después de la pandemia había concretado un show en el Club Lucille en Diciembre de 2023. Este regreso llegaba cargado de mucha curiosidad y ganas de escuchar canciones inoxidables.
A las 21:20 “Los Guarros” tomaron control del escenario y cual equipo de demolición, le bastaron apenas unos pocos minutos para detonar una explosiva andanada de canciones con arreglos premium. Estaba claro anoche que desplegarían varias canciones del álbum “Pampas Lisérgicas”, un valioso trabajo dentro de su discografía, pero eso solo operó en superficie como excusa para repasar otras canciones, tan necesarias e imprescindibles en un show que necesitaba esos tradicionales condimentos compositivos para seducir a todo oyente que se precie de amante del buen rock. “Amor y balas”, “San Pedro”, “Viajando lejos” y el tema que dio título al disco fueron los tracks de esa recordación, pero en medio de esas calificadas páginas surgieron obras de igual o mayor potencia como “Aburrido”, “Té de cactus”, “Bajo tu piel” o “Mujeres y vino”, donde se sumó Don Vilanova (mucho más conocido como “Botafogo”, para sumar una tercera e incisiva guitarra blusera. El show se permitió una pausa para recordar al guitarrista Fer Pita, a quien Javier Calamaro no titubeó en definir como “un angel del rock”. Acompañados por María Pita y uno de sus guitarristas, el grupo interpretó “Rodar mi alma”, dejando en claro el talento del músico fallecido en abril de 2024 a raíz de una insuficiencia hepática.
La recta final primero aceleró motores con una acelerada versión de “Sucio y desprolijo” (Pappo’s Blues), seguida por “Alabada sea la sangre latina”, uno de los puntales del disco “Prostitución y vagancia”, tras lo cual la banda rememoró con mayor pulsión rítmica la contagiosa “WPM”, cuyas iniciales aluden al alcohol, mujeres de andar liviano y también a sustancias alucinógenas, tras lo cual la banda dejó el escenario en llamas con un recital de octanaje muy contundente. El cierre, tal como era de prever, incluyó clásicos que son infaltables en el repertorio de la banda, desenlace que se potenció con el regreso a escena de “Botafogo” para colorear con filosos aguijoneos de sus seis cuerdas. Así llegaron por orden de aparición “Rosas de tu pecho” del álbum homónimo, el ultrahit “Vamos a la ruta” y la contagiosa “Sweet Home Buenos Aires” (versión local de «Sweet Home Alabama de Lynyrd Skynyrd) con el local entero poniendo coros sin pausas. A esta paliza le quedaba una bala de plata, cuando sorpresivamente decidieron clausurar a las 22:40 un concierto superlativo con “Dead Flowers” (The Rolling Stones), mientras la audiencia no paraba de aplaudir y ovacionarlos.
Aprovechando de manera mágica una ocasional visita del “Gitano” Herrera a Buenos Aires (residiendo actualmente en Estados Unidos), “Los Guarros” a 38 años de su formación ratificaron en menos de 90 minutos su vigencia y la actual falta de grupos con su calidad en la escena actual, un grupo que se torna obligatorio recordar que en su momento fue telonero en los ’90s de estrellas como Joe Cocker, Brian May (Queen) y en las dos primeras visitas de los “Guns And Roses”. La fiesta rockera siguió en camarines con algún brindis y la chance de concretar otra fecha en Argentina antes que termine el año. Mientras el rock nacional expone un comatoso estado en la mayoría de sus exponentes, bastó con un show así para recordar cuando este género en el país era motivo de orgullo y no de infinita vergüenza como ahora.
“Los Guarros” – “The Roxy Live” (Niceto Vega 5542) – Sábado 05 Septiembre de 2026 – 30rio del álbum ”Pampas Lisérgicas” (Lista de temas: 01) Amor y balas (PL) – 02) Aburrido (7) – 03) Té de cactus (RETP) – 04) Pampas lisérgicas – 05) San Pedro (PL) – 06) Mujeres y vino (Veneno) – 07) Viajando Lejos (PL) – 08) Bajo tu piel (LG) – 09) Rodar mi alma (H.Sobrevivientes) – 10) Sucio y desprolijo (Pappo’s Blues) – 11) Alabada sea la sangre latina (Prostitución y vagancia) – 12) WPM (Acústico y RNR) – 13) Rosas en tu pecho (RETP) – 14) Vamos a la ruta (LG) – 15) Sweet Home Buenos Aires (Single 1999) – Dead Flowers (R.Stones) // Banda “LG” 2026 (Javier Calamaro: voz líder – guitarra acústica // Daniel “Gitano” Herrera: guitarra y coros // Daniel Castro: bajo y coros // Marcelo Mira: Batería principal // Zurdo Alaguibe: Percusión y 2da batería // “El Chapa”: teclados y coros)Prensa y Difusión: María Nolte & Natalia Fiore
Fotos “Los Guarros” en “The Roxy Live”:Gabriel Imparato (Agencia Noticias 1440)