Primal Scream por partida doble en Argentina: politiquería de peluquería barrial en el “Music Wins” y un show en modo automático en el «C Art Media»

El grupo escocés ofreció un show entretenido en el festival de Punta Carrasco, mientras que al día siguiente, con claras huellas de cansancio, estiró un show que no ameritaba un anexo tan abúlico y desangelado.

 

(Capital Federal – Martes 04 de Noviembre de 2025) Desde 1998 a la fecha, los músicos de la gran banda escocesa “Primal Scream” visitaron Argentina cinco veces, incluída está última travesía porteña en Buenos Aires. La anterior pasada por Buenos Aires en 2018 no fue decididamente la mejor referencia para recibirlos ahora con elocuente entusiasmo, una estadía que coincidió con cierta crisis operativa interna de la agrupación del Reino Unido. Pero sin dudas lo que afectó considerablemente aquella anterior pasada por el país fue la  ausencia de la brillante bajista Simona Butler, gira que la banda realizó sin colocar un ejecutante de ese instrumento en su reemplazo. Ese singular gesto, fue lo suficientemente elocuente para mostrar lo importante que es dentro de la estructura interna del conjunto,  intérprete que combina gran disciplina con su instrumento, una formación clásica pero sin la rigurosidad de sus preceptos, sumado a una belleza indiscutible. Aquél paso hace solo siete años obviamente sin esta prestigiosa artista, dejó un recuerdo bastante desdibujado de un grupo que en este país, aún con el paso del tiempo, sigue manteniendo con el paso de las décadas una enorme y voluminosa cantidad de fans desde que publicaron su álbum más destacado.

En una trascendental época donde la música del mundo acusó el poderoso cambio de las décadas ante el gran surgimiento de nuevas figuras, muchas de ellas totalmente vigentes hasta la actualidad, la aparición de “Primal Scream”(Grito Primario) en la añeja localidad de Glasgow en 1982, signó no solo la renovación del rock y sus variantes, sino la llegada de una agrupación que lejos de encasillarse en los tics del género, propuso una apertura en sus sonidos y arreglos que los llevaron a consagrarse mundialmente en septiembre de la temporada 1991, cuando casi de la nada lanzaron “Screamadelica”, alterando de cuajo en ese modelo de la nueva década la por entonces denominada “escena alternativa”. La más destacada maniobra de aquella publicación fue promover una enloquecida fusión del rock con la música electrónica. En aquél tiempo los “PS” sumaron a sus filas a los DJs Andrew Weatherall y Terry Farley como productores, quienes además de aportar un cargamento de house music, sumaron mucho gospel y dub para vestir correctamente las ideas que la banda lucía por aquellos años. Argentina, por esas cosas del destino los recibió a finales de esa década con dos recordados shows en San Telmo, en un viejo galpón transformado en “after office” llamado “Museum”, lugar que los oficinistas mediocres y frustrados en 1998 tenían como guarida para mostrar sus excentricidades y ostentaciones de dinero, ante los que desconociendo el sitio se aproximaban a conocer ese galpón de tres niveles.

A 43 años de su formación, 34 de su disco fundamental y 27 de su primera llegada a este lado de América del Sur, naturalmente ha corrido mucho agua, décadas que marcaron la transformación de esos punkers rockeros que disfrutaban de la electrónica y el consumo de ácido lisérgico en proporciones muy destacadas, a una banda que lejos de renovarse se empecina solo en recordar su álbum más mediático y comercial. A Buenos Aires llegaron con la supuesta excusa de presentar su último álbum de estudio “Come ahead”, lanzado a mediados de 2024, pero está claro que el repertorio en vivo hace hincapié en los clásicos del exitoso “Screamadelica”. Minutos antes de empezar el concierto, una mujer repleta de tatuajes consultó a este medio si la lista de canciones en vivo incluía un recordado hit de los “Primal Scream”. La respuesta provocó en la joven su estruendoso asombro, con su cara totalmente en shock. Increíblemente la formación escocesa ha decidido marginar el pegadizo tema “Some Velvet Morning” grabado con la famosa modelo Kate Moss, una composición que tras su publicación el grupo tocó en escasas oportunidades. Pero lo más disparatado de la situación, es que uno de los auspiciantes centrales del festival en la zona de la Costanera aludía a su producto, en este caso un moderno vehículo como la seductora experiencia “Some Velvet Morning”, algo que debería en este caso entenderse como una vivencia totalmente inexistente, a juzgar por el capricho de un conjunto negándose a tocar una canción tan solicitada por sus seguidores.

El público del festival, con gente de 20 años a mayores de largos 45, esperaba en este recital el inédito milagro de poder escucharla finalmente en vivo, pero la banda que la grabó a principios de milenio, prefiere que quede como un tema radial que les generó ganancias merced a la compañía de una top-model y nada más. Esta numerosa audiencia, con estratificación de clase media alta, disfrutó una agrupación que tranquilamente podría a excepción de su bella bajista, encajar en la clasificación de “viejitos piolas”, por más que su público haya nacido luego de la edición de su disco más recordado. La mezcla de rock, electrónica, dance y sutiles arreglos pop es un cóctel irresistible para las recientes  generaciones, quienes ven a la banda de “gerontes muy copados”, excepción hecha de la atractiva intérprete de las cuatro cuerdas y el saxofonista con solo cuatro décadas de vida, como un grupo que se ríe del paso de las décadas, abrazados a un par de discos que ahora le permite a este ensamble ser visualizado como un precursor de ciertos cambios dentro la órbita tradicional, tanto en las cotidianas grabaciones como en los recitales. Puntualmente a las 21:00 horas y respetando muy a rajatabla los horarios anunciados, los “PS” subieron a escena con la mente puesta en hacer un set muy dinámico y contundente.

Lo que parecía un potencial cuento de hadas rockero mutó a gran largometraje de terror, al menos a juzgar por la insospechada postura del líder y cantante Bobby Gillespie, quien para sorpresa de muchos de los presentes, decidió en cierto aspecto que prevaleciera en el show lo no musical a lo estrictamente artístico. Después de tocar con mucho brío “Don´t Fight It, Feel It”, el vocalista decidió tomar del suelo una bandera que le arrojaron desde el otro lado del extenso mangrullo de seguridad. No era una tradicional bandera argentina, tampoco era esos trapos que los fans arman con alguna frase de la banda sobre nuestros colores patrios. El emblema patrio que Gillepie levantó del suelo era una enorme bandera de Palestina. Desde el preciso instante en que el vocalista tomó ese pabellón, la atmósfera se politizó a tal punto que muchos en el campo parado quedaron desconcertados, porque habían asistido a ver su grupo favorito con sus clásicos musicales y se encontraron con un intérprete que lució realmente tosco en sus movimientos y totalmente predispuesto en ese lugar a simular una conducta políticamente incorrecta. Desde el sitio cerca del escenario que le habían lanzado ese símbolo patrio, habría unas diez personas no demasiado jóvenes que portaban otra bandera similar. Si el objetivo era correr el foco musical por un mensaje de tono ideológico, habrá que aceptar que lograron su propósito con muchísimo éxito por esos instantes. La fiesta musical comenzó a tambalear inesperadamente.

El cantante la mostró a la audiencia, la revoleó alrededor de su cuerpo y después la colocó sobre un equipo de sonido cerca de la batería. Agradeció al público los potentes aplausos y de corrido disparó un devaluado discursito de barricada, propio de un bunker partidario, en donde la naturalidad brilló por su ausencia. Bobby dijo que estuvieron mucho tiempo sin venir a la Argentina, culpando a managers, la dura crisis sanitaria con la pandemia de  “covid 19”, los Estados Unidos y al “loco de la motosierra”. Incomprensible a la hora de buscar culpables por una prolongada ausencia que solo tuvo como responsables directos a ciertos productores locales, comenzó a palparse que esa necesidad de despachar frente al público un discurso seudo-progresista buscaba ganar adeptos en una gran festival que se promocionó como un evento renovador de la música extranjera y local. Por suerte bastó que algunos silbidos desde el frente y los costados aplacaran esa pobre rabieta socialista, para tomar conciencia que estaba ubicado ahí para cantar y no dar sermones plastificados a una sociedad que sufrió dos ataques terroristas en 1992 y 1994, cuando objetivos de la comunidad israelí fueron atacados con coches bomba, provocando casi 170 muertos entre ambas agresiones a organismos públicos en zonas céntricas de la Capital Federal. Por eso, advirtiendo que apenas unas diez personas celebraban esa supuesta picardía política en un lugar donde la mayoría estaba desinteresada en ese panfleto populoide, el cantante regresó con un cierto fastidio a su verdadero rol, es decir el de cantar las canciones del grupo que demoró por estrictas razones ajenas a cuestiones políticas, su esperada vuelta a este país donde es muy reconocido y querido por una voluminosa parte del público, espectadores que el domingo se dieron cita en “Mandarine Park” con motivo de este espectáculo con varias figuras musicales.

El repertorio encarado por el conjunto fue muy variopinto, obviamente repasando temas de sus discos más exitosos. La gente ubicada en el escenario “Wins” pudo así disfrutar de un set con canciones como “Love Insurrection”, “Jailbird”, “Ready to go home”, “Deep Dark Waters”, “Medication” y la atrapante “I`m Loosing More Than I’ll Ever Have” en ese bloque principal. Afortunadamente el guión del concierto en uno de los escenarios centrales había regresado a sus carriles, pero Gillespie, que no pudo con su genio, volvió sobre sus y previsibles patéticas conductas ideológicas, cuando antes de tocar “Loaded (Life’s a bitch)”, Bobby hizo una perorata muy anticipable sobre el ya fallecido jugador de la selección Diego Maradona. Es conocida la admiración y simpatía que el volante de Boca despierta en el reconocido vocalista escocés, pero los conceptos que este volcó en su breve discurso de barricada superó todo lo creíble. Tomando en cuenta que a este recital solo le faltaban apenas 15 minutos para su conclusión, sometido a los tiempos del festival que trasladaba la acción al escenario “Music” con los Massive Attack, el grupo liderado por Gillespie echó al fuego cuatro canciones bastante conocidas como “Swástica Eyes”, “Moving On Up”, “Country Girl” y la energética “Rocks” con la que la banda escocesa clausuró su primera performance en Argentina durante este fin de semana.

Poniendo dentro de todas esas monigotadas escénicas su simpatía y capacidad al servicio del espectáculo, la reconocida banda mostró su vigencia musical y algunas perlas de un repertorio que a juzgar por su estructura actual, necesita urgente y enérgicamente un muy reordenamiento de piezas cual “fashion emergency”, porque a juzgar por la desnivelada respuesta de la audiencia, algo falló desde el comienzo en un listado que lucía con pésima capacidad de crear climas o situaciones realmente festivas entre tanta energía dilapidada a lo panfletario, en medio de un caleidoscopio creativo en lo sonoro. Mientras los músicos a la hora de la entrega se brindaron completos y adrenalínicos, el vocalista desaprovechó la ocasión, mientras desplegaba supuestos respaldos a cuestiones ideológicas que esta banda jamás puso históricamente por delante de sus atractivas ideas musicales. Bobby Gillespie para mal de males en una noche bastante errática en lo histriónico, no tuvo mejor idea que aprovechar varias de las pausas entre canción y canción para recordarle al público que al día siguiente actuarían solos en el local “C Art Media” en la avenida Corrientes, algo que pareció sin dudas en una brutal y estúpida descortesía, con todos aquellos que adquirieron los tickets para verlos en la Costanera dentro de esta destacada muestra musical y creativa en “Mandarine Park”.

La fiesta escocesa 24 horas más tarde se trasladó al “C Art Media”, reciente micro-estadio generado en la última década de la zona de Villa Crespo, lugar elegido para satisfacer la demanda de entradas para ver únicamente el show despedida de la conocida banda del Reino Unido. Sin modificar la postura ostentada 24 horas antes, “Primal Scream” mostró un desempeño instrumental fantástico con Andrew Innes en la guitarra y la deslumbrante e inolvidable performance de la hipnótica bajista Simona Butler, quien a sus 42 años luce como lo más espectacular que tiene el grupo británico sobre los escenarios. Estirando el formato de concierto con siete canciones más, que no aportaron demasiado a un formato de recital que necesita chapa y pintura, “Primal Scream” satisfizo a sus seguidores menos exigentes, pero la inconsistencia de vocalista y factores ajenos a lo artístico empañaron lo que debió ser sin dudas una gran fiesta de regreso. La perfomance en el “Music Wins”, con los aviones que despegaban muy cerca del “Escenario B” en Punta Carrasco, terminó siendo a pesar de la supuesta conducta políticamente incorrecta lo mejor de esta banda, que en otras ocasiones priorizó la música sobre la demagogia ideológica. Parece un gran blopper que en 27 años de visitas a la nación el simpático Bobby Gillespie solo sepa decir “Thank you, gracias” o “Maradona”, mientras saca a relucir un speach propio de facciones discutibles, tiempos donde “Some Velvet Morning” permanece brillando por su ausencia, como capricho de un intérprete al que no le avisaron los resultados de los últimos comicios nacionales.

“Primal Scream”en el Festival Music Wins – Domingo 02 de Noviembre de 2025 – Una producción de “Dale Música Live” (Ficha técnica: Bobby Gillespie (63 años lead vocal) – Andrew Innes (63 años lead guitar) – Simone Butler (43 años bajo) – Darrin Money (58 años batería) Kevin Shields (62 años 2da guitarra) – Terry Miles (59 años teclados) – Alex White (41 años saxo) // Lista de temas: 01) Don´t Fight It, Feel It – 02) Love Insurrection – 03) Jailbird – 04) Ready to go home – 05) Deep Dark Waters – 06) Medication – 07) I`m Loosing More Than I’ll Ever Have – 08) Loaded (Life’s a bitch) Maradona – 09)Swástica Eyes – 10) Moving On Up – Country Girl – 11) Rocks   (7 temas más en el C Art Media) Prensa y fotos del show: Agencia CZ Comunicación 2025 (Vicky Zapata y Ernesto Chalita)