“Tirria” se muda este jueves 9 al “Teatro Astros”: Diego Capusotto y un gran elenco en una imperdible comedia con grotesco y mucha alcurnia cuestionada

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Luego de llenar varias funciones los fines de semana en el Metropolitan, la obra estará ahora los días jueves en la mítica sala de Corrientes 746, divertida pieza que mezcla situaciones históricas, cine mudo, nostalgia del viejo milenio, mucho humor y una revisión que no pierde vigencia en absoluto.

 

(Capital Federal – Lunes 06 de Abril  de 2026) Todas las noches, la avenida Corrientes hierve de transeúntes en tórridas noches sin respiro para aquellos que aman el teatro. Ya es un clásico la gente buscando espectáculos para presenciar en esta concurrida arteria que linda con el Obelisco, una travesía donde la comedia “Tirria” encabezada por Diego Capusotto fue por lejos la más concurrida en los últimos meses. Esta notable comedia escrita por Lucas Nine y Nancy Giampaolo, esta última compañera del actor protagonista en sus ocasionales masterclass histriónicas por numerosos teatros de todo el país, vuelve a ser novedad destacada. Este espectáculo teatral asoma como novedad por partida doble: por un lado desde este jueves 9 de abril se muda al Teatro Astros, donde estará una vez a la semana en esa jornada desde las 20 horas, maniobra que le permitirá paralelamente desarrollar una espectacular gira nacional entre este mes y junio por distintas salas del interior. Manteniendo sin dudas todo su carisma y magnetismo profesional, el máximo ídolo humorístico de este nuevo milenio, asoma como destacado eje convocante de la seductora obra dirigida por Carlos Barnca, divertida pieza que desde el título no anticipa absolutamente nada.

Aunque desde el 2016 no haya concretado apariciones en la televisión argentina, dejando que los últimos nueve años lo hayan encontrado publicando algún trabajo literario, dando rienda suelta a varios papeles cinematográficos y también algunos trabajos teatrales en el circuito de salas oficiales, mal que le pese, Diego Capusotto es el “amo y señor” del gran humor argentino en este nuevo milenio con los personajes creados junto a Pedro Saborido para el exitoso ciclo televisivo que marcó hasta 2015 un antes y después en la TV Pública. Su nombre alcanza para que sus incondicionales fans acudan al cine o al teatro, donde el artista ha desdoblado su labor con papeles e historias que naturalmente rompen con todo lo que sembró con gracia e inteligencia en el Canal 7 de la TV abierta. Estrenada durante el último trimestre del 2025, la comedia “Tirria” agotó localidades permanentemente, un síntoma que va contra la crisis que sufre el sector a pesar de muchas salas funcionando de bote en bote en los tiempos que corren. Se caía de maduro que la obra representada en el escenario mayor del Metropolitan hasta hace pocos días iba a regresar a este ámbito al arrancar el verano, un retorno triunfal ocurrido el pasado 10 de enero, justo a una semana de la caída de Nicolás Maduro de su puesto político en una convulsionada Venezuela. Ahora, con una gira nacional por delante, Capusotto y compañía decidieron desdoblarse y ofrecer varias funciones en el Teatro Astros (Av Corrientes 746), reestreno respaldado difusionalmente por la prestigiosa Agencia Tommy Pashkus, firma que confirmó en las últimas horas su mudanza al teatro de la famosa avenida porteña, en paralelo a una amplia tournée por toda la Argentina.

Según sus responsables, «Tirria» es una comedia negra escrita por Lucas Nine y Nancy Giampaolo con producción del experimentado realizador Damián Sequeira. Esta obra en sus 105 minutos de duración sumerge al espectador en la decadente vida de los Sobrado Alvear, una familia patricia argentina venida a menos. Todos los veranos, los Sobrado Alvear fingen partir a Europa. Excepto Hilario, el fiel criado, nadie conoce su secreto: arruinados económicamente, pasarán los siguientes tres meses encerrados en los baúles que se arrumban en su mansión. Sobreviviendo exclusivamente a base de arroz con leche, los Sobrado Alvear se permiten paseos imaginarios por una Europa hecha de recuerdos. Por suerte (o por desgracia) para ellos, el atento Hilario, alguien “casi de la familia”, se ocupa de todo. Y nadie duda que este criado será capaz de llegar a cualquier extremo para salvar el honor de la casa. ¿Podrán los Sobrado Alvear escapar de Hilario? se pregunta el texto de introducción en los programas de mano, que inéditamente vienen acompañados de un marcador de páginas para libros, en un maravilloso doble mensaje. En cierta forma, “Tirria” es también un homenaje a las grandes comedias de teléfono blanco del viejo cine argentino, aunque se alimenta de la tradición del grotesco. Es un entretenido juego de máscaras, proponiendo cine dentro del teatro, con algunas deformes proyecciones en una comedia endemoniada que rescata el espíritu de una época para la que lo popular y la alta cultura no estaban necesariamente enfrentados.

La historia está ubicada exactamente en los años cuarenta, tiempos donde asomaba aquél encanto social del primer peronismo, un personaje político que siempre estuvo en los sketchs del programa protagonizado por el gran humorista argentino en Canal 7. Ese lapso histórico desnuda el ocaso de la oligarquía patria, época donde los Sobrado Alvear representan esa particular clase social que naturalmente se niega a aceptar su nuevo y corroído lugar en esa etapa de la historia, familia que prefiere indudablemente la simulación antes que dar respaldo a su adaptación. La pasión por la doctrina europea y su incondicional rechazo a lo popular hallan en el curioso encierro voluntario una previsible metáfora para negar la realidad y mantenerse en uno de los tantos relatos que propone la liturgia histórica en el gran cruce de milenios. La escenografía sobre el proscenio recrea una mansión decadente donde todo mixta el lujo de otros tiempos y la miseria en tiempo presente. Los baúles se transforman en trincheras de resistencia psicológica, sitios blindados donde los personajes sostienen a como de lugar sus fantasías intactas. Esa añeja familia de alcurnia que lideran Edelmira y Clorindo (Andrea Politti y Rafael Spregelburd respectivamente) se debate entre la simulación y los fogonazos de un incómodo presente, cuando en pleno lapso veraniego se ocultan en esos enormes baúles para hacerle creer a todos los demás que están de vacaciones en Europa, por más que convivan como topos engullendo arroz con leche, mientras la sociedad cree que todo el clan está de millonario ocio divirtiéndose en el viejo continente.

La familia asoma de sus madrigueras con forma de baúles cuando suena el teléfono fijo, un reconocible aparato blanco ubicado en un pedestal casi al borde del escenario, ideal en estos tiempos para los devotos de la digitalización comunicacional con todos los celulares manipulando la psicología social de millones de incautos, apasionados por pertenecer a la actual casta tecnológica. Cuando ese legendario implemento suena con sus campanadas tan tradicionales que hasta su timbre figura como patch de sonido en los smartphones, el único que responde a las llamadas es Hilario, mayordomo de la familia que responde que sus amos quienes supuestamente están de vacaciones en la muy concurrida Europa luego de la segunda guerra mundial. Ese personaje marcará un tono complejo y perturbador hasta cierto punto de la historia, cuando los vecinos del barrio adviertan que en realidad esta familia ligada a la oligarquía venida a menos en realidad está escondida para simular su caída financiera. Ahí todos en esa gigantesca mansión en penumbras, comenzarán a espantarse buscando como justificar, que la crisis los sumergió en esa fabulación de una mentira que comienza a descocerse al aparecer una inexorable realidad. Edelmira y Clorindo, con la ayuda del mayordomo Hilario inician un nuevo relato para poder escapar de la vía pública, sostenido en la tragedia ocurrida con el hundimiento de un barco de pasajeros cerca de la zona de Mar del Plata. La historia los encontrará finalmente en la “ciudad feliz” disfrutando de sus nuevas personalidades, cuando aquella gran familia paqueta pase al olvido como tantas víctimas del hundimiento de ese navío de lujo turístico en Sudamérica.

La historia propone muy buenas actuaciones de Politti y Spregelburd, acompañados por Juan Arana y Daniel Berbedes con destacados momentos, oscura comedia que marca el debut de Eva Capusotto (hija del protagonista) en su primer papel comercial interpretando a Elenita. También en esta propuesta teatral aparece Galo Politti, primogénito de la actriz central, dupla que cumple con creces el desafío que sus papeles proponen. La actuación de Diego Capusotto se divide actoralmente en dos bloques claramente muy diferenciados: en la primera parte Honorio es un mayordomo de movimientos calculados, con sus piernas homenajeando los movimientos de Groucho Marx en sus ingresos y salidas, sin olvidar ese natural tono a lo Andrés Redondo de “Veladas Paquetas”. Cuando la tensión crece y su personaje necesita controlar el pánico de los demás ante la exposición de esa farsa de alcurnia, el personaje del mayordomo se transforma con espasmos histriónicos que van creciendo en duración y efecto. Esta muy claro que aunque su notoria ausencia en televisión haya dejado un enorme hueco difícil de llenar para quienes buscan reírse, toda la gente que siguió ese deslumbrante ciclo y sus sketchs los rememora permanentemente, aunque solo pueda verlos ahora en simples recortes audiovisuales de Youtube.

Para quienes recuerdan sus inolvidables personajes en “Peter Capusotto y sus videos”, la obra les regala sobre el final un maravilloso homenaje oculto a varios de esos icónicos ídolos que gestó el ciclo televisivo, sin que eso signifique una transformación operativa del papel del actor cómico en esta divertida comedia. En ciertas reacciones de Honorio, el mayordomo que sostiene desde la seriedad esa farsa elitista, se cuelan varias reacciones de recordados personajes como “Luis Almirante Brown” con algún fraseo pasado de tono, la respuesta física de “Violencia Rivas” fastidiada de cierto anquilosamiento físico de los otros personajes, algún tic en los ojos con escueta complicidad al espectador como “Bombita Rodríguez”, algún remate sonso de “Juanete” y mucho despliegue físico con aquellos separadores que tenía el programa o que se corporizaban con el sketch de “Manual Policial: El Hippie es Puto”. Colocado casi a pedido de sus fans, esas conductas levantan el pulso delirante de la comedia mientras el actor tira esos taquitos, rabonas y pases de lujo para colorear un personaje que al finalizar la función naturalmente se roba todos los aplausos. Entre las proyecciones o frases que el elenco van lanzando en ciertos momentos de la pieza , se cuelan las “3 empanadas”, personajes como Mirtha Legrand, Silvina Ocampo, el escribano Carlos Alberto Prato Murphy, recordadas frases como “Juventud Divino Tesoro” (Sumo) o “Solo se trata de vivir” (Lito Nebbia), sin olvidar las medialunas de “Atalaya” en plena Autovía 2.

Dejando en claro que su talento en el humor lo convierte en un referente ineludible de las mejores etapas surgidas en este nuevo milenio, Diego Capusotto acompañado por un gran elenco a la altura de sus pergaminos profesionales, vuelve a marcar huella profunda con esta oscura comedia que coquetea con el grotesco y los años de revolución social tras el segundo conflicto bélico entre naciones. Con la ajustada y correcta dirección de Carlos Alberto Branca, respaldado por Rosanna Pavarini y Zulema Maider Villalonga, la nueva temporada de “Tirria” ahora con funciones en el Teatro Astros (Av Corrientes 746) los días jueves a las 20 horas, definitivamente está destinada a permanecer como uno de los espectáculos imprescindibles de la cartelera porteña en este calendario otoñal.

 

“Tirria” Teatro Astros (Avenida Corrientes 746) – Los jueves a las 20 horas // Elenco: Diego Capusotto, Andrea Politti, Rafael Spregelburd, Juano Arana, Daniel Berbedes, Eva Capusotto y Galo Politti / Autores: Lucas Nine y Nancy Giampaolo / Dirección: Carlos Alberto Branca / Asistente de director: Rosanna Pavarini / Asistente de dirección: Zulema Maider Villalonga / Diseño de escenografía: María José Besozzi / Asistente escenografía: Oscar Vázquez / Jefe de realización: José María Vergel / Asistentes: Federico González y Esteban Cisneros / Diseño de vestuario: Leticia Falcone / Realizadoras: María Esther Hombrao y María Fernanda Sánchez / Asistente de vestuario: Romina Paola Abregu / Diseño de iluminación: Carlos Branca y María José Besozzi / Diseño de arte: Lucas Nine / Prensa: Tommy Pashkus Agencia / Redes: Agencia Coral / Asistente de producción y escenario: Néstor Ariel Schaab / Coordinación de producción: Zulema Maider Villalonga / Producción General: Damián Sequeira

Entradas en el Teatro Astros y https://www.entradauno.com

Fotos de Difusión: Tommy Pashkus Agencia // Fotos Saludo Final: Gabriel Imparato (Agencia Noticias 1440)