El espectacular film protagonizado por Jessie Buckley y Cristian Bale con dirección de Maggie Gyllenhaal reformula “La Novia de Frankestein” y la traslada a un sitio inesperado, conjugando con inteligencia una fantástica serie de elementos, transformando a la historia no solo en una gran película sino en evento imposible de ignorar.
(Capital Federal – Lunes 09 de Marzo de 2026) Ante todo hay que tomar en cuenta dos excelentes noticias para los que realmente aman el mundo del cine. La primera, gracias a Dios, es que Warner Bros Pictures fue adquirida por Paramount Skydance y nó por una polémica empresa de streaming de acciones muy estridentes para disimular contenidos olvidables. Si eso lamentablemente hubiese ocurrido, la película a la que nos referiremos hubiese sido proyectada en un par de salas de mala muerte con feos equipos técnicos, solo para justificar una cláusula operativa legal, para luego morir en el bochornoso sistema de transmisión digital, impidiendo a la gente que ama el séptimo arte disfrutar en su real escala, una realización que respira en cada segundo el muy inigualable aroma de ser proyectada en una moderna y amplia sala a oscuras para ser disfrutada en plenitud. Conjuntamente con esta noticia, el restante elemento positivo es la llegada en poco menos de un trimestre de otra película protagonizada por Jessie Buckley, lejos una de las mejores intérpretes del nuevo milenio, quien en estos días estas horas asoma como la candidata de fierro para llevarse el Oscar a la mejor actuación como actriz principal por su trabajo en “Hamnet”. En una cartelera veraniega que mostró muy pocas realizaciones que justifiquen trasladarse al complejo de cine más cercano al lugar de residencia, el estreno de “La Novia!” no solo es una brillante noticia creativa que obliga potencialmente a dejar la modorra de lado, sino la confirmación que este formato artístico está más vivo que nunca, gracias al talento de Maggie Gyllenhaal, dando a la conocida historia de James Whale de 1935 («La novia de Frankestein») una relectura inolvidable y divertida, donde Jessie Buckley está más cerca que nunca de su más brillante labor interpretativa.
En aquella recordada realización estrenada en 1935 la intérprete Elsa Lanchester encaraba al personaje de la película y también a Mary Shelley, la autora de la novela. Aquí en “La Novia!”, escrita con signo de admiración, ese desafiante rol quedó en manos de Jessie Buckley, la estrella más elogiada por los medios y el público en el nuevo milenio, quien encarna a Ida, una mujer que por necesidad asiste a un muy glamoroso bar en Chicago regenteado por un mafioso en los años ’30 del siglo pasado. Solo una artista con deslumbrantes pergaminos como la bella estrella irlandesa podía tomar este enorme desafío y llevarlo a un sitial de admiración permanente, ofreciendo una triple actuación que quedará para siempre en la memoria de quienes acepten el convite de sentarse durante dos horas y seis minutos para ver un largometraje majestuoso e impecable de principio a fin. Junto a esta ascendente artista que a sus 36 años luce como una de las figuras top del mundo actoral, aparece el experimentado Cristian Bale, quien a principios de milenio se encaramó como destacado intérprete protagonizando films como “American Psycho”, la nueva saga de “Batman”, “Terminador Salvation” y “Ford vs Ferrari”, en un recorrido de tono actoral de menor a mayor que ahora lo halla dándole vida a Frankestein, aunque en este proyecto el personaje permanentemente prefiera llamarse “Frank”.
Frankestein visita a la Dra Cornelio Euphronious (Annette Bening), responsable dar vida a fallecidos en experimentos que no siempre terminan bien, para pedirle una compañera con la cual desarrollar su existencia. Entre ambos buscan una candidata y desentierran del cementerio el cadáver de Ida, la concurrente al bar del mafioso, asesinada por los rufianes de Lupino (Zlako Buril) cuando esta comienza a exponer los delitos que ocurren adentro de un ámbito supuestamente festivo. La Dra Euphronious logra resucitar a la mujer asesinada, quien de inmediato pasa a convertirse en la compañera de “Frank”, tal como llama la doctora al articulado personaje con múltiples cirugías, tornillos y derivados. Después de incidencias que desnudan el interés de “la novia” de cobrarse revancha de lo que le hicieron, la dupla de resucitados inicia una fuga cuando la policía los busca después de un tiroteo donde un oficial de la ley muere frente a la pareja revivida. Esta persecución la llevarán a cabo dos oficiales de la ley: por un lado el detective Jake Wiles (Peter Sarsgaard) y la aprendiz Myrna Maloy (Penélope Cruz), quienes seguirán a la dupla por varios estados yanquis en los que Frank y su flamante novia visitan para ver las películas del actor Ronnie Reed (Jack Gyllenhall, hermano de la directora), un bailarín y cantante admirado por el hombre con tornillos en su cuello.
“La novia!”, largometraje de brillantes 126 minutos que conjuga en ese tiempo toques de comedia negra, terror, drama, ciencia ficción, musical y cine de monstruos, sin que los géneros involucrados se vean disminuídos en su potencia o efecto, muestra la gran magia de Maggie Gyllenhall, desnudando sensual las andanzas de dos seres bastante cachuzos que a pesar de sus heridas en carne viva, sus efluvios químicos y sus marcas en la piel, no dejan de ser dos personas que se aman y cuidan uno del otro, mientras los persiguen gran cantidad de policías para vengar esa muerte ocurrida, mientras un rufián de Lupino, que no quiere que se destapen sus chanchullos en su bar de clientes bastante impresentables en lo moral, también recibe el encargo de eliminarlos. La dirección de arte de Lawrence Sher y el montaje de Dylan Tichenor hacen de esta película una adrenalínica aventura con final inesperado en cierto sentido, mientras la realizadora muestra en pinceladas de todos los tamaños la sensibilidad de Frankestein y su novia “Penny”, bautizada por el monstruo en relación a la mezcla de nombres entre Ginger Roger y Penélope, otra nomenclatura que surge en esos primeros escarceos. Todos los climas tienen una gran profundidad expresiva y naturalmente las geniales actuaciones de la pareja protagonista es un maravilloso banquete, que se disfruta entusiasmado desde el primer segundo de la historia planteada.
Cristian Bale compone un Frankestein magistral que muestra el fantástico histrionismo de este actor ahora en la piel del famoso monstruo, fusionando su nostalgia cinematográfica con la felicidad de tener finalmente una compañera en esta particular existencia. Viviendo un momento tan angelado como inolvidable en su triunfal trayectoria artística, la irlandesa Jessie Buckley compone al mismo tiempo tres papeles con un nivel superlativo en todos estos. Cuando da vida a la “La Novia!”, la pasión y locura alcanzan un nivel mayúsculo y cada gesto a las cámaras cobra una dimensión impactante. Cuando la pareja de “Frank” se rebela en una fiesta, primero con un baile que parece extractado del “Thriller” de Michael Jackson trasladado a los años ‘30s, para después defenderse de un tembloroso policía que va a dispararle, la actriz en ese rol con sus acciones aparece como inspiradora para todas las mujeres de New York, quienes ponen en marcha disturbios usando sus palabras y por sobre todo, clonando su maquillaje de color negro corrido muy pegado a su boca. Buckley le ponen tanto talento a estos tres personajes, que si en estas horas es clara candidata para llevarse el máximo premio protagónico femenino de la Academia de Hollywood por la destacada película “Hamnet”, cualquiera pensaría que el año que viene habrá que darle tres estatuillas, porque esta descomnal y deslumbrante labor bajo las órdenes de Maggie Gyllenhall, constituye un desempeño que la coloca aún en un nivel superior al largometraje inspirado en el personaje de William Shakespeare. Todo desde su ser es mágico, hipnótico y sensual, exponiendo un vínculo con la cámara que ya había dado señales poderosas en el film por el cual está nominada para la entrega del 15 de marzo, pero que ahora en tres roles luce todavía más demoledor, impiadoso e impactante.
“La Novia!”, lejos uno de los grandes estrenos de la temporada 2026, no solo no defrauda las expectativas depositadas en esta producción, sino que pone de relieve que el cine pese a las plataformas y otros juguetes digitales discutibles, todavía puede ser convocante para disfrutar historias que en un celular o un televisor moderno hogareño no tienen el mismo impacto que vistas en una gran pantalla. El ingreso en una semana donde dos películas pochocleras (Scream 7 / Hoppers) han desembarcado para placer de los consumidores del perfil neto de entretenimiento sin demasiadas articulaciones, no favoreció inicialmente la respuesta en entradas de esta producción, más cuando en cartel todavía impacta el peso de “Hamnet” que también la cuenta como protagonista central, sin olvidar que una pésima película con Guillermo Francella y un panfleto brasileño nominado al Oscar también en estos días ocupan un espacio fuerte a la hora de cortar tickets. La realización de Maggie Gyllenhall apasionada no solo por una buena historia bien contada con lujos artísticos de gran peso, sino también respaldada por un elenco donde todos, incluídos sus destacados protagonistas, dejan en cada segundo de proyección hasta la última gota de oxígeno para corporizar un relato con gracia, sensibilidad y sobre todo un humor oscuro que llega matizado con buena música, es un homenaje a los clásicos de Hollywood y el deseo de recordar a estos monstruos que parecen terminar de manera trágica sus existencias en la historia, expone un guiño cerca del final sobre que “los muertos que vos matais, gozan de muy buena salud” pese a todo.
Fotos film «La Novia!» :Agostina Mentasti (Prensa Warner Bros Pictures 2026)