Miguel Mateos en el Movistar Arena: Brillante exhibición musical para recordar cuatro décadas de “rockas” que siguen «vivas»

El “Jefe del rock en español” tocó por primera vez en el moderno court, concierto de tono retrospectivo de tiempos gloriosos de la música argentina, show grabado para su sexto álbum en vivo, iniciando anoche una gira que finalizará en el mismo estadio porteño a fin del presente año.

 

(Capital Federal – Viernes 04 de Julio de 2025) Advertir al lector es no traicionarlo en sus tiempos. Si usted está apurado, deje la nota tal vez para otro día o lea veloz en su celular las imbecilidades del “Wanda’s World”, cardumen de infinitas fecalidades que abarrotan los portales digitales, con todas las inconductas de un personaje al que Baby Etchecopar describió acertadamente como una “sinverguenza”. Por su parte, si bucea en las noticias de la jornada sobre lo ocurrido anoche, hallará algunos cables noticiosos donde la palabra “nostalgia” pareciera descalificar de inmediato al contenido cultural de ese momento, porque en este lado del mundo “si no sos urbano no existís”. Veremos entonces dentro de unos veinte años, cuantas estructuras sonoras recuerda la gente de toda la mierda con la que los autoproclamados “artistas” hoy han llenado todos los macabros juguetes digitales, contenidos generados para sociedades muertas en vida, con seres totalmente incapaces de sentarse a escuchar una producción musical completa, porque ahora están muy ocupados arruinándose sus patéticas vidas con la mirada hipnotizada en la bosta telefónica de sus modernos dispositivos. La idea de “música”, esa que Miguel Mateos propagó desde fines de los ‘70s hasta la fecha, nos obliga a pensar como queremos formarnos culturalmente, con buenas canciones o con el “fast-food sound”, ese macabro engendro made in Miami donde nadie canta, todas las voces suenan procesadas con certero «autotune» para disimular gargantas bochornosas, sin olvidar la base rítmica, bastante parecida al instante en que nuestro lavarropas está a punto de romperse y suena como el mismísimo ojete (léase culo), repitiendo fuerte y sin gracia un loop de sonidos inocultablemente espantosos.

 

Miguel Angel Mateos Sorrentino, que el 26 de enero celebró 71 años, conoce a fondo las vueltas de la industria y muchas veces se tuvo que fumar sumido en silencio, recorrer  incomprendido una sociedad donde los medios que ayer hacían cola para masacrarlo, hoy gastan centimetraje en ponderarlo de manera sospechosa. Que hoy el artista que mantiene su sala de ensayo y base de operaciones en la zona de Liniers haya concretado anoche su primer concierto en el Movistar Arena, con localidades agotadas y mucha gente puteando por perderse el recital, sin dudas tiene responsables claros. Mucho antes de la pandemia, la agencia y productora “Booking & Management” se unió al artista para posicionarlo en el plano local y extranjero, ardua tarea y complicado desafío de correrlo de los principales teatros de la calle Corrientes para trasladarlo a estadios de mayor escala, proponiendo al mismo tiempo una serie de maniobras que lo elevaron en la consideración. El músico antes de la crisis sanitaria recordó los 30 años de un álbum icónico en Obras, para luego del trágico episodio mundial de salud presentarse por primera vez en el Teatro Colón, en donde grabó un álbum sinfónico, luego refrendado en el Luna Park. La dupla conformada por Adrián Canedo (primer baterista de Los Cafres) y Hernán Gutiérrez entienden el claro sentir del músico, tandem que concibió la idea de recordar los 40 años de un disco en el Movistar Arena, magnífico ámbito para rememorar una genial grabación que no solo no ha envejecido, sino que hoy asoma como un elocuente llamado de atención por lo que entendemos como “música”, en épocas actuales de rock y pop argento sumido en terapia intensiva, sin demasiadas esperanzas de mejorar prontamente sus gravísimas heridas artísticas.

El primer disco en vivo de «Miguel Mateos-Zas», con sus nomenclaturas personales Angel y Sorrentino muteadas por una cuestión de espacio noticioso, ya dejó en claro que ese proyecto estaba destinado a dejar su huella en la historia musical argentina, grabación de 1985 durante cuatro noches en el Teatro Coliseo con canciones inoxidables, que dejaron firmes huellas grabadas a fuego en el inconsciente colectivo de la sociedad, mientras el ascenso de la música creada en Argentina crecía exponencialmente con figuras que varias décadas más tarde reciben hoy el reconocimiento apropiado. “Rockas Vivas” es un buen compilado de valiosos temas de los tres primeros discos de aquél grupo, sumando además un genial clásico de la galaxia pop como “Perdiendo el control”. En aquél momento esa sensacional canción se publicó también aparte en otro vinilo tradicional, con una versión en castellano y otra en inglés, con la curiosidad que para escucharlas, en una había que poner la púa de la bandeja al borde externo, mientras que del otro lado había que colocarlo en el extremo interior, justo en ese donde terminan los lados de cilindro gestado con acetato. Revolucionando una industria que crecía en distintos formatos, “Rockas Vivas” tuvo un anexo memorable cuando un posterior concierto de ese evento en el estadio Luna Park fue filmado para publicar en formato VHS (Video Home System), aquél recital donde Miguel volaba sobre el público en un tema («Tirá para arriba»)ante el asombro de los espectadores, formato publicado por AVH, la gran empresa líder en videocassettes que manejaba el muy recordado empresario Dardo Ferrari.

La llegada del cuarto álbum del compositor porteño, estalló como una bomba de uranio enriquecido en una industria que necesitaba revitalizarse con proyectos de fuerte impacto en las audiencias que habían puesto el foco en la música nacional, tras la censura de temas cantados en ingles en las radios por la dictadura militar en 1982, con motivo de la Guerra del Atlántico Sur. “Rockas Vivas” incluía en varios ejemplares del vinilo un pequeño cupón blanco, con el cual uno podía retirar gratis en el «Centro Cultural del Disco» el doble simple del tema  “Perdiendo en control”, especial lanzamiento que obligó a fabricar más unidades de las esperadas por los responsables del sello “Sazam Records”. Se hace totalmente obligatorio recordar y aclarar una confusión que algunos medios instalaron como una falsa verdad: el disco fue el más vendido en los ‘80s con 535 mil unidades, luego superado por el CD “El amor después del amor” de Rodolfo Páez en 1992, que alcanzó las 640 mil unidades, lo que le valió al rosarino ser mencionado como el “disco más vendido del rock argentino”, algo que no es cierto. Las posteriores reediciones tanto de “Rockas Vivas” y el CD del rosarino en las siguientes décadas en distintos formatos físicos no tuvieron la mínima proporción de unidades en Argentina y el exterior, con lo cual el álbum de Miguel Mateos no solo es el trabajo más vendido en la historia de nuestro país, sino de toda América del Sur (superando el millón seiscientos mil unidades) hasta la actualidad de un músico de rock argentino. Esta muy flagrante mentira ofendiendo la gran respuesta del disco gestado por el talentoso artista de Liniers, también desnuda el destrato de los medios con el fundador de Zas, desde que este decidió radicarse en Los Angeles cuando el público del exterior valoró su obra cumbre “Solos en América”, algo que lo desmotivó a tocar o vivir en Buenos Aires en los 90’s, cuando los principales diarios le negaban todo tipo de difusión, mientras algunos conductores de radio o tv, se burlaban de su forma de pronunciar las palabras comenzadas con la letra “T”, un linchamiento mediático que el brillante músico jamás ameritó.

Recuperar el vínculo con los medios que lo defenestraban llevó décadas de ardua labor,  emprendimiento que inició la recordada manager de prensa Graciela Martins a fines de los años ‘90s, responsable de una titánica lucha para reinstalarlo cuando se publicó ese magnífico topacio creativo llamado “Bar Imperio” por Universal Music Argentina presentado en el «Divino Buenos Aires» en octubre de 1998 en la zona de  Puerto Madero . La segunda etapa para posicionarlo y convertirlo en una figura mainstream, cuando era difícil asignarle un lugar destacado en el nuevo milenio, corrió por cuenta de la experimentada manager gráfica Natalia Antenucci desde aquél gran equipo de marketing en Sony Music Argentina, cuando el artista fortificó su vínculo con aquél sello con varias publicaciones de distinto perfil, época donde la figura del artista no vivía demonizada por algunos redactores de muy mediocre comportamiento. Años más tarde, en la previa de la pandemia y después del colapso sanitario, la destacada dupla difusional en la Agencia “Indigo Press” integrada por María Nolte y Nicolás Tavella tomó las riendas como equipo central difusor, adecuado accionar operativo que le permitió al prestigioso cantautor de Liniers arribar al show 40 aniversario de “RV” con un elocuente respaldo difusional, por lo que no sorprendió que el músico agotara tickets para este gran desembarco por primera vez en el primer estadio moderno de la ciudad ubicado en la calle Humbolt al 400. Todo estaba preparado para ser una fiesta inolvidable y lo fue.

De la estructura que grabó su último CD tradicional en vivo “Primera Fila” en el “Centro Nacional de la Música” en el año 2010, al registro completo en audio y video efectuado anoche en el Movistar Arena, muchas novedades signaron el paso de los últimos quince años en vivo del gran rockero argentino. Ya en la segunda década de este milenio, fueron abandonando la formación primero el tecladista Nano Novello y el bajista Alan Ballan, dos deserciones que obligaron al artista de Liniers a recurrir a los servicios del bajista Charly Giardina y el pianista Leo Bernstein para cubrir esos puestos vacantes, pero el cimbronazo en la previa de la pandemia, fue la sorpresiva salida del majestuoso violero Roly Ureta para sumarse a Soda Stéreo con el “Gracias Totales Tour”, una tournée afectada por la crisis sanitaria. En ese momento, Mateos echó la mirada en su hijo Juan Oliver, quien había debutado en el recital de “Primera Fila” y que ocasionalmente sumaba colaboraciones en vivo, ensamble que en los últimos años contó con la grata presencia del histórico saxofonista Oscar Kreimer, quien le sumó con sus vientos otra coloratura a los recitales del rockero en distintas canciones.

Pero para esta presentación en el primer estadio moderno de la Capital Federal, Miguel revisó el equipo que saldría a recrear las canciones del repertorio de ese disco de 1985 y varias de anteriores tiempos, por lo cual de manera muy inteligente apostó a colocar un cuarteto de bronces, lo que le permitía por un lado tener sonido de “Big Band” pero como complemento, poner a ese escuadrón de vientos obrando como un “teclado” respaldando ciertos arreglos que hubiesen demandado un sampler o algo parecido. La respuesta a esa alineación derivó en un equipo de ejecutantes muy bien afilado, donde los instrumentos de viento ganaron un maravilloso protagonismo en muchos pasajes del espectáculo. Una persona que lo acompaña desde sus comienzos, volvió a convertirse en “mujer orquesta” para posicionar al rockero en un lugar ideal, dejando en claro que el artista sabe ceder en ciertas miradas o decisiones estéticas para todos sus conciertos. Graciela Beccari, esposa de Miguel Mateos, nuevamente configuró la puesta escénica del show, amén de adosarlo con un vestuario que tranquilamente podían haber usado los músicos de “The Cult” en un glamoroso evento de Hollywood. Con una disposición física más liviana que la ostentada en sus recientes recitales sinfónicos y con un corte capilar de laterales afeitados y cabello central hacia la nuca, el músico exhibió una espectacular respuesta física que le permitió llegar entero al final de esas dos horas de magnífica performance en vivo en Villa Crespo.

Los tres primeros discos en vivo del músico emergieron ayer con versiones modernas que no alteraron su estructura o arreglo general, pero que ganaron tímbricamente con una gran banda poniéndole más intensidad y mejores instrumentos. Este poderoso show permitió a las 13 mil personas reunidas en esta arena musical porteña, la chance no solo de disfrutar los hits que contiene “Rockas Vivas”, sino escuchar con mejor estructura y evolución del equipo utilizado canciones que vivían en un segundo plano de consideración, frente a los megaéxitos del gran artista que fue «opening act» en febrero/marzo de 1981 de “Queen” durante tres noches en Vélez. La gran fiesta comenzó con “Vas por vos, para vos”, “Perdiendo el control” y “Su, me robaste todo”, canción que el anfitrión le dedicó a los soldados caídos en la guerra de 1982. Allí el show se permitió una pequeña disgresión cuando la banda encaró “Mujer sin ley” a la que sumó en su desenlace “The power of love”, aquél ultra hit de “Huey Lewis and The News”. El estadio con esa sorpresa se venía abajo. Esta situación de agregar un cover extranjero, no sorprendió a los fans más añejos del artista, quien en el 2006 había concretado en el Teatro Opera un recital llamado “Una mirada a los clásicos”, tocando temas propios y éxitos de artistas extranjeros en brillante mezcla de repertorios. La fiesta en el moderno estadio prosiguió con “Tengo que parar”, “Luces en el mar”, “Ana la dulce”, “Hijos del rock and roll”, “Lástima nena” y “Solo fuego”, un tramo de emotivas canciones que lucieron con mejor calidad.

El espectáculo tenía guardadas un par de sorpresas para la segunda parte. La primera de ellas llegó en “Un mundo feliz”, donde el anfitrión introdujo al “Coro Joy”, formación de neto corte soul religioso, recordando a sus fans que el tema incluído también en el álbum en vivo de 1985 había nacido con un arreglo original de gospel, oportunidad ahora en la que pudo recrear esa canción con la arquitectura original que tenía antes de posicionarla como una pieza de piano y banda de rock. Instantes después se vivió el mejor momento del espectáculo con el clásico “Solo una noche más”, ese que en su letra menciona con fuerza la frase “rockas vivas”, que finalmente fue el título del primer disco en vivo del artista nacido en la zona oeste de la Capital Federal. La sorpresa fue que para sumarse a la banda llegó nada menos que Roly Ureta, instrumentista que muchos lo daban peleado con Mateos tras abandonarlo para sumarse a Soda Stéreo a fines de 2019. Desmintiendo toda esa situación, el anfitrión lo presentó con elogiosos términos y mucho afecto. Esta gran canción arrancó con el coro de la gente apoyando el estribillo, tras lo cual llegaron los solos de Leo Bernstein en piano, Juan Mateos en viola y el saxo de Alejo Pahlen, luego llegó el guitarrazo más demoledor de la noche con el guitarrista de Fricción, tras lo cual se sumó Ariel Pozzo para ese fiestón rockero con sus seis cuerdas, mientras Mateos hacía el gran paso de Chuck Berry reuniendo a los cuatro guitarristas para rockear juntos, todo mientras cambiaba la letra diciendo “solo una noche más en el Movistar”. La dinamita musical explotó justo con los coros de la gente en un estadio prendido fuego. Bastó que Roly tocara unas fulminantes notas para que la banda pasara rápido de GNC a Nafta Premium, dejando en claro que su impronta es uno de los maravillosos e históricos trademarks del ensamble rocker del gran artista de Liniers.

 

Con el Movistar Arena a nivel volcán estallando, la fiesta subió la apuesta con otro cover de los preferidos de Miguel con “Everybody wants to rule the world”, ese fantástico hit de los “Tears for Fears”, que Mateos usó como parte A de la secuencia que terminó con “Tómame mientras puedas”, esa pieza que habla del domingo con la onomatopeya de “Bingo” para celebrarlo. La lista del segundo tramo continuó con muy buenas versiones de “Bulldog”, “Un poco de satisfacción”, “Extra, extra” y “Un gato en la ciudad” con la gente cantando a más no poder. Este banquete guardó dos éxitos impecables para poner fin al recordatorio, temas que se mantuvieron firmes en el repertorio del artista con todos los shows y formatos de concierto posteriormente planteados en su carrera: “Huevos”, con una durísima crítica al gobierno nacional 2019-2023 por el insólito capricho de la vacuna “Sputnik V”, y clausurando el listado “Tirá para arriba”, megahit que lo obligó a buscar cerca de la batería una toalla blanca para revolear y lanzarla de manera ascendente en los estribillos. Las 13 mil almas estaban felices pero había un regalo extra para quienes esperaban un bonus, porque terminada la valiosa lista oficial, Mateos aceptó “correrse del reglamento” para cantar al menos un tema fuera del período 1981/85, eligiendo como era de suponer “Obsesión”, una gran canción representativa del tiempo en que ese track lo posicionó durante los ‘90s y el resto de su exitosa carrera musical, aquí y en el exterior.

En tiempos donde no todos los artistas consiguen llenar el Movistar Arena y deben apelar al formato de “Stadium B” para ocho mil localidades, resultó una muy grata noticia que este concierto haya agotados las 13 mil entradas puestas a la venta. Mateos dos veces en el transcurso del concierto al ver la fantástica respuesta del público, tan excitado y dando pruebas de enorme felicidad con el show, confirmó al público que el cierre mundial de los conciertos de la tournée “Rockas Vivas 1985-2025” que visitará toda Argentina, México, Perú y Uruguay, será precisamente en el Movistar Arena a fin de año, donde anoche se vivió como era de esperar una fiesta musical con mayúsculas. El repertorio ratificó la calidad de aquella trilogía de discos que vieron la luz en su momento, especialmente con varias letras que en la refractación tienen un sentido atemporal y muy elocuente del peso lírico del autor en el período que las publicó. Todo el espectáculo de anoche fue grabado completo en audio y video digital para una futura edición en plataformas y formato físico, pero al mismo tiempo pudo saberse en las últimas horas que su agencia negociará en su momento que sello lo publicará, pues a pesar de haber lanzado su trabajo sinfónico hace un año y medio con Sony Music Argentina, este sello no lo tiene en su listado de figuras actualmente con ligazón contractual, tal como confirmaron desde esta casa discográfica.

A diferencia de las últimas fechas del tour sinfónico, donde su garganta sonaba resentida por el desgaste de las presentaciones, ayer Miguel Mateos a sus 71 años cantó mejor que hace cuarenta años, con una afinación impecable, buen sustain de voz y una entonación de apropiado enfoque en la métrica musical, secundado por una banda que sumando a esa sección de bronces recuperó esa característica explosiva que había languidecido con gran cantidad de modificaciones de ejecutantes en las últimas temporadas, sobresaliendo como era de esperar la aislada vuelta de Roly Ureta, uno de los integrantes del “grupo perfecto” que el artista tuvo hasta “Un,do,tres,cua”. Convertido en uno de los solistas más valiosos y referenciales del rock argentino desde principios de los ‘80s, el músico ratificó anoche en el Movistar Arena su decisivo peso en la historia de la música argentina, tocando solo los temas de un período de apenas tres años. Resultaba curioso recordar que entre 1986 y la temporada pasada, el artista acumula no menos de otros treinta y cinco hits que podrían estar en cualquier lista de concierto, haciendo honor a un superlativo compositor musical que tiene previsto el año que viene grabar una opera llamada “Los Tres Reinos”. Habrá que ver que hace con el calendario 2026, pues se cumplirán 40 años del lanzamiento de su más memorable álbum “Solos en América”, un deslumbrante trabajo que merecería ser refractado completo en vivo en algún lugar importante. Anoche, exponiendo un pasado por demás glorioso, ofreció una brillante demostración musical con un renovado formato interpretativo, marcándole la cancha nó a sus queridos colegas generacionales, sino a toda la camada contemporánea de mediocres que se autoproclaman “músicos”, mostrando sus patéticos comportamientos en una arruinada sociedad donde la música ya no significa lo mismo para las personas, esas que disfrutaban la maravillosa época artística de “Rockas Vivas”, donde las canciones no sonaban en los teléfonos y el cultural formato físico ameritaba una enorme pasión que hoy sin dudas, está completamente muerta.

Miguel Mateos – “40 Aniversario de Rockas Vivas” – Estadio Movistar Arena – Jueves 03 de Julio de 2025 / Una producción integral de “Booking & Management” (Adrián Canedo y Hernán Gutiérrez) / Lista final de canciones: 01) Va por vos, para vos – 02) Perdiendo el control – 03  Su, me robaste todo – 04/05) Mujer sin  ley / The power of love (Huey Lewis and the news) – 06) Tengo que parar – 07) Luces en el mar – 08) Ana la dulce – 09) Hijos del rock and roll – 10) Lástima nena – 11) Solo fuego – 12) Un mundo felíz (c/ Coro Gospel Joy) – 13) Solo una noche más (C/ Roly Ureta) – 14/15) Everybody wants to rule the world (Tears For Fears) / Tómame mientras puedas – 16) Bulldog – 17) Un poco de satisfacción – 18) Extra, extra – 19) Un gato en la ciudad – 20) Huevos – 21) Tirá para arriba – 22) Obsesión // Banda integrada por Miguel Mateos: Vos, piano, tambourine y guitarra Gretch // Alejando Mateos: batería, secuencias y dirección orquestal // Ariel Omar Pozzo: guitarra y coros // Juan Oliver Mateos: guitarra // Charlie Andrés Giardina: bajo y coros // Leonardo Bernstein: teclados // Rolando “Roly” Ureta: guitarra en “Solo una noche más” // Brass: Santiago Benítez: trombón – Alejo Von der Pahlen: saxo – Alejandro Antonio Martin: trompeta – Ricardo Erin Stutz: trompeta  // Coro Gospel Joy: voces en “Un mundo feliz”.// Prensa del espectáculo: Agencia “Indigo Press” (María Nolte y Nicolás Tavella) // (Duración del concierto: 128 minutos)

Próximas fechas Tour 2025 Miguel Mateos “Rockas Vivas 40 aniversario”:  5 de Julio (Quality Arena – Córdoba), 11 de Julio (Teatro Municipal de Olavarría – localidades agotadas) 12 y 13 de Julio (Teatro Radio City – Mar del Plata – primera fecha agotada) – 25 de Julio (Teatro Bicentenario – San Juan) – 26 de Julio (Arena Maipú Stadium – Mendoza) – 27 de Julio (CineTeatro – San Luis) – 9 de Agosto (Parque Central – Neuquén) – 15 de Agosto (Teatro Broadway – Rosario) – 16 de Agosto (Club Unión – Santa Fe) – 23 de Agosto (Teatro San Carlos – Junín) – 29 de Agosto (Club Regatas – Corrientes) – 30 de Agosto (Umma Stadium – Posadas) – 5 de Septiembre (CineTeatro – Catamarca) – 6  Septiembre (Le Park – La Rioja) – 26 de Septiembre (Lima – Perú) – 27 de Septiembre (Arequipa – Perú) – 1 de Octubre (Auditorio Nacional Adela Reta – Montevideo – Uruguay) – 16 de Octubre (Teatro Provincial – Salta) – 17 de Octubre (Teatro Mercedes Sosa – Tucumán) – 18 de Octubre (Santiago del Estero – con lugar a confirmar) – 23 de Octubre (Gimnasio Municipal 1 – Trelew) – 24 de Octubre (T. María Auxiliadora – Comodoro Rivadavia) – 1 de Noviembre (Teatro Argentino – La Plata) – 8 de Noviembre (Cine  Teatro – Rio Cuarto) – Noviembre/Diciembre (Cierre oficial Movistar Arena – Buenos Aires – fecha a confirmar)

 

Fotos Miguel Mateos en el «Movistar Arena» – Jueves 03 de Julio de 2025 : Simón Canedo («Booking & Management») para la Agencia «Indigo Press» (María Nolte y Nicolás Tavella)