Misión Imposible – La Sentencia Final : 170 minutos entretenidos y la potencial chance de una nueva película para la saga

Tom Cruise como el agente Ethan Hunt busca evitar el fin del mundo con un posible holocausto nuclear hecho por una IA junto a un villano de turno en este film de casi tres horas, película que conviene mirar prevenido, luego de expulsar absolutamente toda la orina existente en el cuerpo antes del arranque de la proyección.

 

 

(Capital Federal – Viernes 23 de Mayo de 2025) Recomendación indispensable: Si decide ir al cine a ver “Misión Imposible – Sentencia Final” (“Mission: Impossible – The Final Reckoning – Paramount Pictures y Skydance – Estados Unidos/2025) en cualquiera de los complejos de salas, incluída la IMAX en el Shopping Norcenter, recuerde que dos horas y media antes de entrar a la sala asignada conviene inevitablemente dejar de tomar todo tipo de líquidos, porque el nuevo filme del realizador Christopher McQuarrie dura ni más ni menos que 169 minutos, a los que hay que sumar otros quince con publicidad, avances de otros filmes e indicaciones del complejo exhibidor, lo que significa finalmente estar más de tres horas sentado en una cómoda butaca de la sala, donde si uno no toma sus recaudos no quedan dudas que su vejiga le exigirá visitar el baño antes o durante la proyección de esta realización que a pesar de su extensión transcurre veloz y llevadera.

En este octavo largometraje (nunca más exacta esa descripción), Tom Cruise se la pasa saltando, corriendo, nadando, buceando, robando, sufriendo, matando, muriendo y por supuesto volviendo a la vida, porque sino la gente le prenderá fuego a la pantalla ante la irreparable pérdida de su héroe favorito de acción en estas últimas tres bellas décadas de aventuras cinematográficas. Dicho en cristiano básico: vaya a orinar antes del arranque, porque después el resto de la sala lo va a putear de lo lindo cuando vaya al baño en mitad de la historia, buscando expulsar sus tradicionales toxinas líquidas de color amarillo en varias tonalidades en lo que dura una parada de boxes para cambiar caucho. Ese especial fenómeno ocurrió en la función de prensa para medios, la obvia premiere porteña oficial y todas las proyecciones del estreno realizado ayer en Argentina. Queda totalmente avisado, después no diga que no le advertimos del asunto. En este caso, un “pichín previo” nunca viene mal en nombre del entretenimiento global con la sala totalmente a oscuras.

Christopher McQuarrie es el director de las últimas andanzas fílmicas del famoso agente de la fuerza “Mission Imposible”, una saga que llega a su octava realización con el gran negocio de haber amplificado una historia que, como viene sucediendo en los múltiples proyectos pochocleros, prefirieron estirar a dos películas, no solo para facturar más con un relato que continúa en el siguiente film, sino también para que al plantearlo de esta forma, el espectador crea sin dudas que está en presencia del final de la saga, porque el desgastado agente Ethan Hunt ya no resiste los duros achaques de su cuerpo.  El guión del propio director Christopher McQuarrie y Erik Jendresen muy bien diseñando haciendo hincapié en el formato de suspenso, pero para sorpresa de muchos seguidores que vienen desde 1996 avalando todas estas películas basadas en la exitosa serie televisiva estrenada en 1966, el largometraje estrenado ayer en nuestro país es el que menos escenas de acción o parafernalia explosiva contiene del total de estas realizaciones.

Filmada en las principales capitales europeas y el Polo Norte, Ethan Hunt reaparece en la segunda parte de esta historia estirada buscando impedir que la Tierra sufra el tan temido holocausto nuclear, frente a un villano de nombre Gabriel (una bochornosa ofensa con ese nombre a la figura del Arcángel eclesiástico en tiempos de un nuevo Papado), que tal como todo villano que se precie de tal (en este caso Esai Morales), rememora la famosa frase de “Neurus” en los dibujos del recordado Manuel García Ferré, señalándole al héroe de esta historia que “el mundo será mío”.  Al villano le decimos que se lo quede envuelto con moñito, pero que no emita luego ni una sola queja, si el mismo queda explotado como un huevo cocinado dentro del horno a microondas, tras la amenazante chance de misiles devastando el globo terráqueo. Los actuales guionistas en este nuevo milenio se ve que no leen las noticias o no prenden la televisión, porque siempre el fin último es adueñarse de un planeta lleno de flamantes generaciones muertas en vida, las cuales ya se marginaron de la dura realidad con sus prostitutos celulares de alta gama.

“Mission Imposible – The Final Reckoning” es un proyecto que busca que el espectador crea que está en presencia de la última película de la saga, buscando facturar con el fuerte factor de la despedida, pero al final de las dos horas y cincuenta minutos, hay una noticia que todos los fans de Tom Cruise y esta secuencia de largometrajes celebrarán de manera estruendosa, porque nuestro querido héroe de 65 años no solo sobrevive a todos los males de este mundo, sino que además en la escena de cierre hace neta ostentación de su nuevo equipo, donde solo aparece  Benji (Simon Pegg) como único sobreviviente del añejo staff, puesto que la dupla de guionistas ya consideran muy viejo para estos filmes al magistral  Luther (Ving Rhames) y lo despachan, en un golpe bajo esperable con una gran explosión generada por el villano de turno. La presencia de los colaboradores del carismático Ethan Hunt a pocos metros del héroe en la estación “Trafalgar Square” en la bella Londres, dan pie a presagiar con ese simple gesto sin ningún cabildeo o cavilación, que los productores de esta saga quieren seguir facturando a borbotones con el personaje, siempre y cuando las recaudaciones a nivel mundial motiven a estirar este proyecto a niveles infinitos, con todo el riesgo que algo así implica en su contenido artístico.

La película hace gala en algunas partes de auto homenaje, retrospectiva y tributo a todos los involucrados en la saga, en una historia que pone a una Inteligencia Artificial rebelde al control humano, totalmente decidida a exterminar a 8500 millones de personas para ser la única cosa funcionando, luego que todos los continentes se carbonicen con las fuertes explosiones nucleares de los misiles disparados por las principales potencias. La historia cuenta con las buenas actuaciones de su protagonista (Tom Cruise), acompañado aquí por un elenco donde sobresalen Grace (Hayley Atwell), Luther (Ving Rhames), Benji (Simon Pegg), Paris (Pom Klementieff), Theo Degas (Grez Tarzan Davis) y la ácida presidente norteamericana Erika Sloane (Angela Bassett). Utilizando al suspenso como combustible central de esta narración, Cruise se mantiene firme protagonizando sin dobles de riesgos todas las escenas de acción, las que incluyen tomas bajo el agua o enganchado de un viejo avión biplano a enorme altura, lo que retribuye sin dudas cada peso invertido en el ticket del complejo cinematográfico, para ver entusiasmado esta falsa despedida que anuncia la nueva producción del ex-marido de Nicole Kidman.

Tomando como referencia a la serie televisiva estrenada en 1966, esta nueva aparición fílmica del personaje en un nuevo largometraje a casi seis décadas de ese gran opus para la pantalla chica, resulta patético e improductivo que algunos analistas del séptimo arte recomienden mirar el primer filme de esta saga fílmica interpretada por Tom Cruise, ya que no suma nada al análisis de este estreno. Para los fans del rubro resulta más valioso revisar en Internet los famosos capítulos que protagonizaban  los inolvidables intérpretes Peter Graves, Martín Landau, Barbara Bain, Greg Morris y el forzudo Peter Lupus, una serie que debería estar en la tv abierta a la medianoche. De aquella inolvidable producción televisiva a este último film en los complejos digitales de alta definición, lo único que se mantiene muy firme es la música original del agente secreto creada por el argentino Lalo Schifrin, un tema que cada vez aparece en menos ocasiones, ignorando el peso que tenía en el peso de todas las imágenes creadas hace casi 60 años, dándole ahora a una dupla de  mediocres innombrables la banda de sonido de una película que juega con la despedida, pero que finalmente deja todo ordenadito para un nuevo largometraje de la saga. Queda otra muy respetuosa advertencia: después de los títulos finales no aparece un sorongo de escenas sorpresas, así que los interesados podrán correr decididos a mandarse un buen meo en los sanitarios de su complejo favorito, tras una historia a la que tranquilamente le podían haber rebanado algunos previsibles excesos dejándola en 150 tolerables minutos.

 

Fotos Film Universal Pictures «Mission Impossible: The Final Reckoning» : Agencia Raquel Flotta 2025